miércoles, 4 de enero de 2017

EL IMPERSONAL - El Fuego Ígneo



Diciembre de 2016

Parte 2


Saludo tu Presencia, de mi Corazón a tu Corazón, de llama a llama. Honro tu escucha, tu lectura y tu presencia.

… Silencio…

En la Gracia del Amor, en la Gracia del Fuego Ígneo, comulguemos, en cada uno de nosotros. En el Blanco inmaculado de la primera emanación, o emanación primordial, recibe, en la medida que te has dado.

Hijo del Único, te saludo.

… Silencio…

A la hora en que tu cuerpo de carne es atravesado por la espada de Verdad, en cada rincón y en cada recoveco, estas invitado, por el Fuego Ígneo del Amor, a ser la totalidad de tu Presencia, aquí mismo en este mundo y en este cuerpo.

La Luz, hoy, te insta a ser lo que siempre fuiste. La Luz te guía y alumbra a tu conciencia de manera total e indeleble. El Fuego Ígneo se eleva, o se elevará pronto, desde tu Corazón, a fin de mostrarte y demostrarte la realidad de tu ser Eterno, aquí mismo, allí donde estas.

Entonces en ese momento, la evidencia de lo que eres te aparecerá de manera completa e indeleble. En el Blanco del Amor y de la Unidad, honro tu resurrección y tu renacimiento en la Eternidad, en el seno de la Luz.

El conjunto de las transformaciones posibles en el seno de tu cuerpo de carne, están desde ahora acabadas y completadas. Pienses lo que pienses, vivas lo que vivas por ahora, cada día te aportará la certeza, de múltiples modos, de lo que Eres.

La hora ya no es más a la iluminación de tu efímero, sino a la iluminación total de tu Presencia, de tu cuerpo de Êtreté, aquí mismo en este cuerpo de carne y en esta conciencia efímera, en lo que queda.

Entonces, bien amado, reúnete contigo sin demora, sin prisa y sin preguntas.

El Agua de Vida, desde ahora propagado en cada parcela de tu cuerpo y de tu conciencia, no puede dejarte ninguna duda sobre el proceso que vives. En la Luz, en su Blancura, en su Unidad, todo lo que pertenece a lo efímero, te es mostrado en lo sucesivo por lo que es, algo que sólo pasa, aparecer y desaparecer, nacer y morir.

Lo que te anima, incluso en el seno de la Ilusión, nunca muere y nunca nace. Es lo que percibes y vives, cualesquiera que sean las manifestaciones corporales y las modificaciones de tu conciencia.

El conjunto de estos signos, el conjunto de estas manifestaciones, sólo están allí para testificar lo que eres, llevándote progresivamente o cada vez más brutalmente, a darte cuenta de la Ilusión, a darte cuenta de la fatuidad de toda esperanza, o de todo deseo inscrito en este mundo. Porque desde ahora en adelante la vida eterna te recorre de arriba abajo, y de abajo arriba, de afuera a dentro, y de adentro a fuera.

No existen ya más zonas de sombra, excepto por supuesto a las que aprecias y a las cuales estas atado, por costumbre, por condicionamiento. No puede existir en el seno de estas zonas de sombra ni resistencias, ni fenómenos o mecanismos memoriales, ni heridas, sino más bien simplemente los condicionamientos inscritos simplemente, en el seno de la encarnación falsificada de este mundo, de la cual no eres ni responsable ni culpable, y por lo tanto hoy no se necesita de ningún esfuerzo ni  solución. La Luz te llama a la Luz, la Luz te llama al reconocimiento, a la gratitud y a la Dicha. Si aceptas esto, la Alegría se hará tal que por la Gracia del Fuego Ígneo, consumirá literalmente todo lo que te pueda molestar en la pantalla de tu vida, como sobre la pantalla de tu cuerpo.

Busca el Reino de los Cielos que está dentro de ti, donde ningún elemento exterior es ni deseable ni útil.

En el cumplimiento de la Ascensión, en el cumplimiento de tu liberación, ¿dónde te sitúas, dónde te pones? A ti de verlo, a ti de vivirlo, a ti de expresarlo, a ti de imprimirlo en ti.

Más que nunca, en este período de interioridad y de interiorización, te es permitido, te es sugerido de vivir la plenitud de la Unidad, la plenitud del Amor, la plenitud de la Gracia y esto, independientemente de todo lo que pueda existir en el seno de tu cuerpo efímero como de tu conciencia efímera.

Debes entonces de orientarte y de posarte en la Eternidad, desviándote de lo que hasta ahora estaba alumbrado en el seno de lo efímero. Es pues el momento de comprender, y sobre todo de vivir, lo que eres, no como una aspiración, no como un objetivo, sino más bien como la única realidad tangible y permanente. Así es tu propia Presencia, así es tu Eternidad.

Entonces, bien amado del Único, acoge con los brazos y el Corazón bien abiertos ese don que te haces a ti mismo. Allí donde ninguna Presencia es necesaria, allí donde ningún cuerpo de este mundo es útil, allí donde resplandeces de Luz, de Paz y serenidad.

Los lazos de tu conciencia en este cuerpo en lo sucesivo están disueltos, a fin de permitirte vivir el anticipo de la libertad, del proceso ascensional. En el encendido de tu Merkabah, en el transito del Fuego Ígneo, en tus centros de conciencia llamados chacras, se realiza la culminación de lo que ha sido anunciado desde hace muchísimo tiempo por los profetas y por los místicos.

Entonces te lo digo hoy, como lo dijo Cristo hace dos mil años: «Paz a ti, Paz mis ovejas». La hora es a la gloria, a la dicha, a la autenticidad. Así como lo puedes observar en la pantalla de tu mundo, todo lo que engañó, todo lo que no era auténtico, se encuentra hoy puesto abajo, desenmascarado, y entonces visto. Cualesquiera que sean los polos de interés de tu vida en este mismo momento, el requerimiento de la Luz tiene por objeto de permitirte, si lo deseas, de no estar más atado, a lo que sea de este mundo, viviendo todavía el tiempo necesario que queda por cumplir antes de la Llamada de María, antes de los signos celestes y terrestres que tocarán su apogeo en este particular período vinculado y en resonancia con el solsticio de invierno de vuestro año 2016, así como el período llamado en vuestro mundo, el nacimiento de Cristo.

Todo lo que es efímero se volverá complicado, todo lo que es eterno se volverá cada vez más simple. Al igual que tu conciencia y que tu Presencia. ¿Deseas permanecer en la Paz eterna, cualesquiera que sean tus funciones, cualesquiera que sean tus acciones en el seno de este mundo? ¿O prefieres quedarte en la persona y sus resistencias? A ti de ver, a ti de cumplir propiamente hablando tu asignación vibral.

Cada uno de ti, y de múltiples maneras, en este momento, vive su liberación. El grado, la intensidad de esta liberación es de momento un proceso individual, no apareciendo como tal a nivel colectivo. Sólo aparecerá a nivel colectivo en el momento en el que los sonidos del Cielo y de la Tierra vendrán a tocar el rebato de tu efímero.

En ese momento, el fenómeno se volverá colectivo. Os reconoceréis unos a otros, no a través de una función, no a través de una forma, no por la relación con vuestros orígenes estelares o galácticos, sino únicamente por el Corazón. Esto pasa de palabras, pasa de explicaciones, pasa de historias que contarse o bien a contar.

Esta revelación se hace en el Silencio, silencio de las palabras, silencio de los sentidos y silencio de la misma conciencia. También, tú que lees, tú que estás ahí, tú que escuchas, percibe más allá incluso de mis palabras, más allá incluso del Verbo, la esencia de lo que se celebra.

La Luz sólo espera una cosa desde ahora en adelante, en ti: que te reconozcas en ella misma, que te reencuentres en totalidad en ella.

Cualquiera que sea tu vivencia en la escena de lo efímero, en la edad que tengas, en una confusión que tengas, en cualquier alegría que hayas tocado y vivido, todo esto ya no representa más nada, sino las muletas que te permitieron de reencontrarte, de vivirte en tu eternidad. Entonces cuando el Fuego Ígneo inviste el conjunto de tus centros de conciencia inscritos en este efímero, la Libertad se instala, aunque no puedas probar, aunque no puedas comprender, porque esto está más allá de los sentidos, más allá de la percepción, y más allá de toda comprensión.

La Luz te llama a la Luz, la Luz te insta a abrirte sin restricción, y sin temor.

Lo desconocido se vuelve conocido, aquí mismo en este instante.

Reconociéndote en la misma Luz, en tu eternidad, compruebas con evidencia que todo lo que pertenece a lo efímero se aleja de ti, permaneciendo presente en el seno de este efímero. Hay pues realmente y concretamente un cambio de perspectiva, un cambio de visión, un cambio de conciencia.

Todo lo que debía ser alumbrado en ti lo ha sido, todo lo que debía ser alumbrado sobre este mundo lo es casi en su totalidad.

Tu vivencia actual, lo repito, cualesquiera que sean tus circunstancias personales, no pueden dejar más ninguna duda en cuanto al proceso de la Resurrección. Dicho de otro modo, la mariposa ha salido de la oruga, seca sus alas, preparada para tomar su vuelo. Es lo que se juega en el plano más denso de tu carne.

Entonces juntos vamos a vivir este Fuego Ígneo, a nivel de tu conciencia y de sus diferentes centros.

En primer lugar a nivel del fundamento mismo de la organización de la vida, llamado Muladhara chacra, el Fuego Ígneo liquida las últimas obstrucciones y los últimos condicionamientos.

La Luz y el Fuego Ígneo, que penetran tu segundo centro de conciencia te muestran la vanidad del poder cualquiera que él sea, la vanidad del miedo cualquiera que sea.

El Fuego Ígneo llega, y se presenta en tu tercer centro de conciencia, asiento del ego, asiento del deseo, asiento de todo lo que es falso, lo que ahora se alumbra y arde en la nueva vida.

En tu cuarto centro de conciencia llamado Anahata chacra, se resuelve el conflicto entre el mental dicho inferior, tu intelecto y la inteligencia del Corazón, dándote a irradiar, a vivir la compasión del Manto Azul de la Gracia y a instalarte con firmeza en tu eternidad.

Entonces el Fuego Ígneo irradia ahora a nivel de tu garganta, el quinto centro de conciencia, poniendo final así a la ley del karma, de la dualidad de la acción y de la reacción, liberando tu Verbo, liberando tu capacidad de comulgar y de comunicar con los planos llamados invisibles de este mundo, como de todo mundo.

Entonces el Fuego Ígneo, subiendo al sexto chacra, te lleva en el seno de lo Blanco, de lo Inmaculado, de lo sin mancha y te permite mantenerte allí hasta la saciedad.

Entonces el Fuego Ígneo, llegando a la cima del cráneo, revela el Éter de vida eterna, fusiona los cuatro elementos para hacer el milagro de una sola cosa.

En la resonancia de cada uno de tus siete centros, unos hacia otros, unos con otros, se instala en tu conciencia Una el estado de Unidad, el estado de Alegría suprema, el estado de Luz, ahí donde ningún sufrimiento puede emerger, ahí donde ninguna memoria puede interferir, ahí donde ningún elemento exterior puede aparecer. Así tu Templo está acabado, permitiéndote de acoger lo que eres como Hijo Ardiente del Sol. Cada uno de ti tiene en él la Inteligencia del Cristo; pienses lo que pienses, vivas lo que vivas, esto es una verdad inalienable y absoluta que se desvela en estos tiempos de la Tierra.

Así eres forjado en el Eterno, así resucitas en la Eternidad.

En este calor se despliega la vida eterna, en este Fuego Ígneo se instala la Alegría, la Paz y la plenitud.

Así como lo constatas, lo vives o lo vivirás, en eso nada más puede aparecer, ni puede ser útil. Bebiste al Agua de Vida, estas saciado, no tendrás sed nunca más, nunca más sufrirás la noción de muerte, igual que la noción de nacimiento. Hay, desde este instante, incluso antes de la Llamada de María, la continuidad de la conciencia que es restablecida. No aquella de la Ilusión en el seno de tus peregrinaciones de este mundo, sino en lo que eres de toda Eternidad. El Espíritu, el Verbo, están ahora actuando en su totalidad en tu mundo interior.

Desde el instante en el que te ves, en cuanto te acoges, en cuanto estés conforme, entonces ninguna preocupación de cualquier naturaleza que fuese, podrá interferir con esta Dicha, y con lo que Eres.

Esto pasa por el Silencio, esto pasa por la Paz. Ningún elemento exterior, histórico o corporal puede enturbiar a tu Cristo interior. Ningún acontecimiento de cualquier naturaleza que sea, podrá desde ahora en adelante desviar, desestabilizar lo que eres. Aquí también, a ti de vivirlo, a ti de confirmártelo, en cada soplo, en cada acción, en cada mirada llevada, en cada interacción con tu entorno.

Así las capacidades del Espíritu, ilustradas por las doce Estrellas, se reactivan desde ahora, dándote a aprehender, a ver, a vivir y a experimentar las múltiples facetas de la Libertad, las múltiples facetas de la expresión del Amor incondicional.

Entonces el conjunto del Fuego Ígneo en todos sus componentes, en sus diferentes alquimias, finaliza en ti, mostrándote y demostrándote la primacía del Corazón, del Amor, sobre todo el resto, sin ninguna excepción sólida o válida.

Déjate abrazar por este Fuego de Dicha y de Amor, déjate llevar por la unidad del Blanco y déjate transportar allí donde la Inteligencia de la Luz te lleva y te trae.

Déjate ser saturado de Dicha eterna, porque en ésta nada más es necesario, ni interrogaciones, ni posesiones, ni atractivo por este mundo, y sin embargo estás paradójicamente cada vez más presente, cada vez más poderoso en la Luz, en el Fuego Ígneo.

Es eso que comienzas a ver, a vivir, y a sentar en el seno de esta dimensión. No se trata más de ser anclador o sembrador de Luz, no se trata más de ser Semilla de Estrella, sino de ser esta Estrella de la Resurrección, esta Estrella de la Anunciación. Recuerda que la Luz, como el Fuego, como el Amor, no necesitan de ninguna palabra, ni de ninguna acción en particular, si no es de ser tú mismo lo más a menudo posible. Así se borra de ti todo lo que concierne a lo efímero, cambiando el orden de los valores, el orden de las cosas, y al mismo orden de este mundo.

No se trata de una acción de tu parte sino mucha emanación de ti mismo. Esta emanación es la emanación de la Luz pura, del Amor incondicionado, del Fuego Ígneo expresado en el seno del Corazón Ascensional.

Entonces donde y quien seas, en cualquiera que sea el día donde leerás o escucharas esto, me dirijo a ti en el Silencio, en lo más íntimo de tu ser, y te digo: sé feliz porque eres la Alegría. Ningún acontecimiento de tu vida como ningún acontecimiento de este mundo podrá interferir con esta verdad primera y absoluta.

Eres de aquí en adelante colmado de Gracia. Te incumbe de hacerla consciente, si aun no es el caso, te incumbe de estar conforme, te incumbe de dejar obrar lo que se celebra. Lo que se celebra no necesita de ninguna historia, de ninguna proyección y sobre todo de tu propia persona.

Entonces no existe ningún obstáculo para que el Fuego Ígneo te recorra de manera permanente, aquí mismo, ahí donde estas sobre este mundo.

Este estado te mostrará la fatuidad y la inutilidad de querer actuar por ti mismo, referente a tu historia, a un deseo o a un resultado.

Si lo vives – y lo vivirás–, entonces la evidencia de tu destino te aparecerá. La evidencia de lo que eres no podrá sufrir ningún replanteamiento. El Amor es simple, el Fuego Ígneo es también simple.

Déjame acompañarte en este transporte de Amor, déjame estar aquí, déjame ser tú.

Déjate vivir, déjate llevar a lo más íntimo de tu Corazón, a lo más íntimo de la Verdad, a lo más íntimo de la Dicha, a lo más íntimo del Fuego. Acompáñame allí donde estoy. Ven a mí como he venido a ti, a fin de demostrarte que entre tú y yo no hay más distancia, que entre yo y tú no hay diferencia, que entre tú y yo hay el mismo Corazón, la misma verdad, la misma potencia de Amor. Entonces, como el Cristo lo dijo: « Padre, vuelvo a poner mi Espíritu entre tus manos ».

Tú que pensaba a veces estar abandonado, como Cristo en el jardín de Gethsemani, te das cuenta de la imposibilidad del abandono, por la Luz, de lo que eres. Así se regenera, si puedo decir, tu Eternidad, así se realiza tu Libertad, así se vive tu Ascensión. Cada día, cada minuto pasado sobre este mundo te permite de ver las cosas como son: la Luz siempre estuvo aquí. Más allá del Cielo y de la Tierra, más allá incluso de la manifestación de este mundo, eres Luz y eres Amor.

El Fuego Ígneo es el agente de esta revelación. En lo Blanco de tu eternidad, la Tierra también reencuentra su eternidad, cuando el Blanco del Cielo y de la Tierra acompañado de las Trompetas te harán vivir esta última etapa, que no lo es, sino que es realmente y concretamente la conclusión de lo ilusorio. Quédate en la alegría, permanece dichoso, es lo que te dice la Luz, es lo que le digo a tu Corazón, y es lo que tu Corazón me dice, como lo dice a cada uno de ti.

… Silencio…

Entonces juntos, dondequiera que estés, estoy allí. Entonces juntos estamos allí, en la misma ronda de Luz, en la misma Libertad, en la misma fraternidad. El Fuego Ígneo te recorre de la periferia al centro, y del centro a la periferia, en todo lugar de tu cuerpo, y en todo espacio de tu conciencia.

Cada minuto se vuelve y será una bendición perpetua, una paz perpetua. Esto forma parte de lo que eres.

En cualquier edad que la Luz te aborde, en cualquiera condición que la Luz te tome, no tiene ninguna importancia. Sólo el Amor lo es. No el Amor que puedes dar o proyectar sino el Amor que eres, el Amor que vives, sin cuestión, sin objeto y sin apego.

Entonces bendito seas en tu resurrección, bendito seas en el cumplimiento de las profecías, en el cumplimiento de la liberación de la Tierra.

Quédate en tu eternidad, allí donde no peligras por nada, allí donde nada puede oponerse, allí donde nada te puede limitar.

… Silencio…

Entonces dondequiera que estés, tu corazón toca cada Corazón, que esté al lado tuyo o que esté lejos de ti. El Amor se vuelve entonces permanente, escapando a todo control y a toda lógica.

Así, aureolado de tu cuerpo de Êtreté, se termina la alquimia de este mundo. Rindo gracia en ti, por lo que es, para lo que vive.

Entonces te invito a estar aquí, te invito a celebrarte, tú mismo, sencillamente te invito. Y ahí, en esta blancura inmaculada de la pureza, tu Corazón de niño, aquel del Cristo, habla en tu carne, habla en tus sentidos y habla en tu conciencia. Sus palabras sólo son palabras de Dicha y de pureza. Sus palabras no necesitan del lenguaje, ni incluso de ser pronunciadas, son la evidencia, son justas.

Entonces tú que estás en paz, te lo repito hoy, da tu paz. En la medida con la que das, recibirás, en la medida con la que te diste, te reencontrarás. La amplitud de tu sonrisa corresponde la amplitud del Fuego Ígneo, a la amplitud de tu júbilo, tus ojos brillan y lanzan llamas de Amor y de pureza.

El Espíritu Santo ha cumplido su obra, la de devolverte a tu libertad, a tu autonomía. La Onda de Vida y el Fuego Ígneo se conjugan desde ahora, a fin de abrir la vía a la resolución final de la ecuación de este mundo.

No busques más fecha, no busque más momento, porque esto está presente en cada fecha y en cada instante en lo que vives, en lo que eres. Instálate con júbilo en esta evidencia, en lo que nunca puede ser engañado o alterado..

Tu llama eterna entonces se eleva tal una hoguera, consumiendo lo que debe serlo, en un gran fuego de júbilo, en un fuego de Amor, dándote a cantar la Libertad reencontrada, dándote a sentar el silencio de la Eternidad.

… Silencio…

Entonces no sólo la Dicha se instala, sino que se comunica en lo cercano, pero también en lo lejano.

El Amor, la Luz y el Fuego Ígneo te invitan a alejarte, simplemente por tu Presencia, simplemente por el Fuego Ígneo de tu resurrección.

Entonces, como el Cristo lo dijo: «Deja a los muertos enterrar a los muertos» porque tú estás vivo, y la muerte de lo que muere os volverán también vivos.

No estés atado a ninguna forma, fuese ella la más próxima a ti, porque nunca podrás perderla en la Luz. Sobrepasando así todos los juegos kármicos de este mundo, todos los lazos de este mundo, reencontrarás lo que crees perder en la Libertad, magnificando así las relaciones que hayan podido existir o existiendo aún en el seno de la ilusión de este mundo.

Conténtate con lo que es esencial pues contiene todo, tal es el Amor. Y allí también, no aceptes lo que te digo, sino experiméntalo por tu misma conciencia. Tendrás entonces la certeza de tu vivido, más allá de toda creencia, de toda esperanza, de todo deseo, o de toda fecha del calendario de este mundo.

El tiempo del despertar del colectivo humano, del colectivo de las conciencias de la tierra, cualquiera que sea su reino, está también en este despertar, en esta Resurrección.

Tu conciencia liberada respecto a este cuerpo no es una huida de este cuerpo, sino aquí también la alquimia de la Resurrección que vive tu carne. Por las diversas primicias y concerniendo incluso al funcionamiento más habitual de tu cuerpo y de tu conciencia efímera, se encuentran modificada y cambiada.

Antes de todo, ve la Luz que eres, porque todo el resto se resuelve por la acción del Fuego Ígneo, por la Gracia del Amor y por el tiempo de la Verdad.

Los cuatro elementos en marcha en ti conjugan sus esfuerzos, conjugan su conciencia para restituirte a tu libertad. Sería vano de resistir o de oponerse, sería vano de experimentar el menor temor. A ti de mostrarte que tienes la confianza más absoluta en la Luz que eres, incluso si no la ves, incluso si no lo vives. La Inteligencia de la Luz y la intensidad de la Luz es desde ahora tal que ningún obstáculo podrá aparecer nunca más delante de ti, o en la pantalla de tu conciencia.

Rompe en ti las últimas costumbres, los últimos condicionamientos, las últimas ilusiones, que, te lo repito, no están ligadas a nada de otro que a algo que es espontáneo en lo efímero y que está en resonancia directa con el principio de dualidad.

Así la Unidad se vive cada vez más claramente, cualesquiera que sean los aparentes desórdenes de tu cuerpo, de tu vida efímera, o de este mundo. 

Mira, ve simplemente tu corazón elevarse a los dominios de la Eternidad. Ahí esta lo esencial de lo que se celebra en estos tiempos de la Tierra, ahí se situará lo esencial de la Llamada de María, ahí se situará también lo que ha sido llamado en su momento, el asa-planeta.

Tu Corazón se vuelve esa roca inquebrantable; escúchalo, y sólo a él, en cualquier voz que sea, en cualquiera suposición que sea.

El Fuego Ígneo se vuele tu mayor atributo de manifestación en este mundo, y es en eso en lo que te das y a lo que sirves, y es en eso que les muestras a cada uno de tus hermanos encarnados la realidad de la Libertad, la verdad de la Liberación. No hay ningún discurso a construir, hay solo a dar un testimonio silencioso de lo que eres, de lo que vives.

… Silencio…

Sello en tu corazón el Fuego Ígneo, no para encerrarlo sino para permitirte de verlo y de dejarlo alimentarse del don de la Gracia, del servicio y de la gentileza, así como de la benevolencia, a fin de que te reveles sin falla alguna, sin duda alguna.

Entonces la emanación de la Fuente hace de ti digno hijo de la Fuente donde por fin puedes decir, porque esto se concreta en este mundo: « Yo y la Fuente somos Uno, yo y mi Padre somos Uno. ».

Cristo te lo había dicho: « Lo que hice, lo haréis, y aún más grandes cosas. ».

Mientras que el ego y el orgullo se apaguen totalmente, este poder no es tu poder, sino el poder de la Luz y del Fuego Ígneo.

Así, el Cristo interior nace.

Llevando en ti entonces los estigmas invisibles del Cristo, caminarás sobre esta tierra hasta la Llamada de María en la misma gracia, la misma ligereza. La Vida te poseerá y te vivirá en totalidad. Observarás entonces la vanidad y la fatuidad de la persona que eras.

Todo lo que tenía que estar preparado, lo ha sido.

No queda más distancia.

Los acontecimientos se viven en ti antes de vivirse colectivamente. En ese sentido, te es posible de escuchar a María llamarte, te es lícito de escuchar a María de llamarse como Madre, como Mamá.

Que él se celebre, cualquiera que sea la belleza de esta nueva Llamada individual, queda lo que eres, queda la Dicha, queda la Paz, no te preocupes de otra cosa. Recuerda también que todo se celebra en ti porque eres el mundo, eres el conjunto de la Creación como el conjunto de lo Increado. No podría ser de otro modo.

El Fuego Ígneo continúa obrando.

La Cruz cardinal de tu cabeza es alineada finalmente con la Inteligencia de la Luz.

El lance del Amor no puede ser retenido más en ti. Cualquiera que sea tu voluntad, cualquiera que sea tu persona, ellas no pueden refrenar o limitar lo que se vive. Date cuenta de lo que hay, en este instante. Date cuenta de lo que siempre ha sido. Y en eso te rindo gracia, en eso te vuelvo a bendecir.

Así que lo vives o lo vivirás, más allá de toda creencia o de toda proyección, no existe nada que pueda igualar o alcanzar el Fuego del Amor que eres y que vives.

… Silencio…

Entonces la irradiación del Sol te percute y te percutirá en el Ultravioleta, aumentando a tu Blanco y tu pureza, hasta la pureza absoluta.

Entonces la Fuente revelará en ti, no por palabras sino por la evidencia de lo vivido, el Juramento y la Promesa, y su finalidad.

Cada una de mis frases desde ahora se acompaña de una bendición en el Fuego Ígneo, en el Fuego de la Verdad, viniendo en cada instante a penetrarte en todo lugar para restituirte a ti mismo en la Verdad.

El conjunto de los pueblos de la naturaleza pueden en lo sucesivo comulgar en tu Presencia. Cualquiera que haya sido la intensidad de tus encuentros y tus contactos, sólo fueron la preparación y la prefiguración de lo que vives o vivirás ahora.

El conjunto de los pueblos de la naturaleza, como el conjunto de la Confederación Intergaláctica de los Mundos Libres, como el conjunto de los Ancianos, el conjunto de las Estrellas, el conjunto de los Arcángeles, y la Fuente misma, ahora se expresan desde tu Corazón en el mismo Fuego Ígneo. Reconócete, descúbrete totalmente.

Todo está cumplido y todo está aquí.

Así es la Verdad, así es lo que eres.

… Silencio…

El Fuego Ígneo limpia tu templo, no tienes que preocuparte más de eso, sino simplemente dejar la Luz guiarte, pues ella será siempre el mejor guía, incluso la persona más iluminada e intuitiva.

… Silencio…

Entonces acojamos juntos los sonidos de la Llamada, no sólo los del cielo y de la Tierra, sino los que emanan de ti. Es el canto del Fuego Ígneo, es el Verbo de tu presencia, testimonio de la Paz, y testimonio de la Alegría que él instala en ti.

En este día, no necesito más de inclinarme delante de ti, sino simplemente de apretarte contra mí para darte el beso del Corazón. Entonces dígnate recibirlo, dondequiera que estés; es el beso de la pureza, el beso de la inocencia, el beso del Cristo.

… Silencio…

Regocíjate.

Mientras el momento colectivo de la Llamada de María se oirá, ella vendrá a darte su beso eterno de Madre. Ella no te dará un gran discurso, eso no será necesario. En ese instante, confiado como el niño al que su madre viene arropar por la noche, te apagarás para renacer en la Luz, sin dificultad,  aunque lo puedas decir o temer todavía hoy.

El Fuego Ígneo instala la Alegría, instala la Paz, pero instala también la certeza, por lo vivido de tu Eternidad.

… Silencio…

El Coro de los Ángeles se aproxima también a ti, a medida que la aproximación de María se hace. El Coro de los Ángeles canta también tu libertad reencontrada, el Coro de los Ángeles acompaña tu Corazón elevado, y tu Corazón Ascensional.

El Coro de los Ángeles viene a comulgar a tu dicha y a tu gloria.

¿Qué regalo de este mundo o que placer de este mundo puede esperar rivalizar con el Coro de los Ángeles?

¿Qué madre de este mundo puede amar tanto como nuestra Madre, la de todos?

¿Qué niño de este mundo puede ser más sabio que tu niño interior y tu Cristo interior?

¿Qué placer de este mundo todavía puede atraerte, cuando el Fuego Ígneo se instala en el centro de tu Corazón?

¿Qué justificación para este mundo puede resistir cuando el Coro de los Ángeles canta así?

¿Qué espectáculo de este mundo, incluso el más perfecto, puede equipararse con la Luz?

¿Qué ganas de este mundo pueden subsistir cuando el Fuego Ígneo consume todo lo que no hace más que pasar?

Entonces comulgo con la gloria de cada uno de ti, de este corazón a corazón, de esta conciencia a conciencia, de esta Eternidad a Eternidad.

… Silencio…

En cada día, en cada suceso que vives ahora, te alejas de lo irreal y encuentras lo real y te acomodas en él con gozo, con paz, con dicha.

Así nos elevamos juntos, no para apartarnos de la Tierra sino para acompañarla por lo menos hasta su destino final antes de reencontrar, cada uno de ti, tu morada de Eternidad.

… Silencio…

No dudes más en adelante y desde ya en llamarte a ti mismo a través del Fuego Ígneo, a través del Amor.

No hay nada de ti, todavía hoy inscrito en el seno de lo efímero, que sea indigno de la Luz, indigno de este Fuego Ígneo. No hay nada que pueda permanecer sin perdón. No hay nada que pueda quedar atrás, sin acceso para el Fuego Ígneo. Éste lo ve todo y lo alcanza todo.

Así es el Amor, que no conoce límites, que no conoce fronteras, que no conoce formas, porque está distribuido del mismo modo en toda forma de conciencia.

… Silencio…

Entonces jamás estarás más preparado que ahora. No queda nada más que finalizar, no queda nada más que ajustar, no queda nada más que anticipar sino solamente vivirlo, estés donde estés en este momento.

Eso no depende ni de ti ni de mí. Eso depende de tu momento porque la Inteligencia de la Luz conoce cada momento y cada instante de tu vida.

Entonces juntos entramos en este Corazón único que es cada uno de nosotros.

Entonces juntos, desde el corazón físico hasta el Corazón Ascensional, los diferentes aspectos del corazón se unen por fin e irradian al unísono, en la misma tonalidad, en la misma sinfonía y en la misma verdad.

En el Amor, en este  Fuego Ígneo, nada puede perderse ni extraviarse, todo es completo, todo es perfecto, como lo eres tú.

… Silencio…

Tú que estás presente, aquí o en otras partes, escuchando mis palabras, conozco el corazón de cada uno pues son todos idénticos al mío.

No existe diferencia ni separación alguna. En el Amor no puede ser de otra forma.

Suelta tu corazón, consumido más y más por esta mordedura de Amor. Acoge tu corazón liberado ya y celebra. No queda obstáculo alguno ante el Amor.

Este Amor, que es sin límites, te hace también sin límites.

… Silencio…

Así es el néctar de Vida, así es la vida en Cristo, en cualquier mundo que sea e incluso en esta tierra en este preciso momento.

Estés donde estés, la Luz ahí está. En cualquier lugar que te encuentres, en cualquier espacio que explores, en cualquier situación, en cualquier estado anímico que estés, el Amor ahí está.

El Fuego Ígneo se imprime en todas partes abriendo todo el espacio para la Libertad y dejando ningún intersticio para la discusión o la negación.

… Silencio…

Así cada uno de ti se convierte en testigo de la Libertad. Así tu corazón está en cada corazón. No hay más amigo ni enemigo. Solamente hay hermandad trascendiendo los límites de la especie humana y dirigida a todas las especies de este mundo como de todo mundo.

El ángel es tan cercano a ti como puede serlo un insecto de este mundo.

No hay más límites, no hay más velos en ti como pronto no existirá más velo alguno entre la Tierra y la Verdad.

… Silencio…

Oye el canto de tu corazón liberado.

Siempre ha sido libre pero hoy lo reconoces, hoy lo vives como la Verdad, hoy se ha tornado la única Verdad.

… Silencio…

Entonces, tus pies como tus vestiduras de Luz están lavados en la Vida de Cristo.

Mientras comulgo con cada uno de ti, como cada uno de ti comulga no sólo conmigo sino con los todos los hermanos que viven esta celebración, nos reunimos todos en la Libertad y en el gozo de la comunión de los santos, en el gozo del compartir, en el  gozo del don.

... Silencio…

En este silencio la comunión se hace más y más íntima, más y más intensa.

… Silencio…

En este silencio las palabras se apartan revelando la verdad de lo que se vive.

... Silencio…

Así la Vida se vive, así el Amor se da, así el Amor da vida.

... Silencio…

En la majestad del instante en que estás presente el Verbo se torna silencio y el silencio se torna Verbo.

... Silencio…

Aquí y ahora contigo estoy en la Eternidad.

... Silencio…

Bautizado estás ahora en el Fuego del Amor. Iniciado estás ahora en el verdadero Gozo.

Presente estás. Viviente estás.

Cada una de mis palabras, cada uno de mis silencios, mi Verbo en su totalidad es el canto que acompaña al Fuego Ígneo. Es don de Vida y don de Amor. Es Agua del cielo, Agua del Misterio.

En cada uno de ti esto se vive. Estés donde estés, eres conocido, no por tu apariencia sino en tu corazón. Y es eso lo que es alcanzado por el Fuego Ígneo del Amor. Y es eso lo que se eleva desde tu pecho. Y es eso lo que está encarnando ahora sobre toda la Tierra.

En adelante cada una de tus frases comenzará y terminará con “te amo”. No es necesario que formules las palabras. Esta es la única realidad. Fuere cual fuere el acto, fuere cual fuere la circunstancia, el Amor lo impregnará todo con más y más fuerza y evidencia. En cada acción que te corresponda llevar en este mundo, con cualquier hermano que sea, en cualquier situación que fuere, el Amor estará por delante, el Amor estará por detrás. Pruébalo y vívelo. Esto es tuyo. Esto es tu herencia.

Atrévete, atrévete a ser por completo, sin restricciones, la Eternidad que tú eres. Entonces a mi vez me atrevo, en cada uno de ti, a mostrártelo, sin nada a imponer. Y recibo a cada uno de ti en el Corazón del Único.

… Silencio…

En cada uno de ti la Gracia infinita de la Verdad te cubre y envuelve.

Atrévete a recibir.

Ningún hermano es indigno de esto. Haya hecho lo que haya hecho, haya dicho lo que haya dicho, él es el mismo corazón que tú.

… Silencio…

¿Qué palabras, qué discursos podrían explicar esto? ¿Qué Verbo incluso podría mostrarlo?

... Silencio…

En este silencio toda palabra se torna vana. Todo no es sino Presencia.

El Verbo se hizo carne y la carne puede retornar al Verbo, en nombre de la Verdad, en nombre de la Luz.

Que así sea, y así es, sin plazo ni distancia.

… Silencio…

Permite ahora no que te deje o me aleje ni que te diga hasta luego sino que more contigo en la Eternidad pues soy el Amor que tú eres y soy lo que tú eres.Todo es Uno.

Te bendigo una vez más.

... Silencio…

Y te digo : la paz sea contigo, la paz te acompañe en el gozo del Amor, en la felicidad de la Eternidad.

Te saludo y recibo tu saludo y tu bendición a través del mismo Fuego Ígneo, en el Corazón del Corazón.

Te doy mi paz y recibo tu paz.

Gracias y demos gracias juntos al Amor y demos gracias juntos a la Libertad y a la Verdad.

… Silencio…

Oro en adelante en cada instante en cada uno de ti y no cesaré más.

Y marco una pausa silenciosa ahora. Estoy recogido en ti.

… Silencio…

Cuando lo desees ahora puedes voltear tu mirada hacia este mundo con el mismo corazón y el mismo Fuego. Te dejo pero sin desaparecer. Soy tú. Estoy en cada uno de ti. Y no olvides nunca que eres Amor y que eres amado.


sábado, 17 de diciembre de 2016

JESUCRISTO



















12 diciembre 2016


Que la Paz sea con todos vosotros.

…Silencio…

En la Paz del Corazón, vengo a vosotros. Hermanos y hermanas presentes en la Tierra, como estuve aquí hace mucho tiempo. Me presento a vosotros. Ahora os pido que aliviéis las nociones históricas que me conciernen porque antes de ser una forma como vosotros, presente y caminando por este mundo, era ya un Principio. No vengo a recordaros hechos históricos ni incluso proféticos, vengo simplemente hacia vosotros porque la llamada de vuestro corazón ha sido oída en el más alto de los cielos.

Yo era el que conocéis como Jesús Cristo, pero no veáis en ello a una persona, ni incluso una historia, aunque fuera la más auténtica en esa época. Lo que yo era, muchos de vosotros lo sois.

…Silencio…

En este período en que la Tierra os hace ver la vanidad y la inutilidad de lo que hace la vida en este mundo, vengo a mostraros lo que sois, porque sois, como yo, el Camino, la Verdad y la Vida; sois como yo, los Hijos del Padre. Un largo trabajo habéis realizado vosotros mismos y vuestros hermanos de Luz para permitiros llegar a este momento.

…Silencio…

Siempre he dicho que mi Reino no era de este mundo. Vine para traer la palabra del Padre. Pasé por todas las etapas que vosotros habéis pasado. Hoy llegáis de alguna manera, al final de la historia, a la Alegría de la Resurrección, a la verdadera Vida. Para muchos de vosotros, la preparación ha durado casi treinta años. Si vuestra edad es suficientemente avanzada, vuestro camino ha seguido la misma forma que la mía a vuestra escala, la de vuestra vida.

Hoy, la realidad de vuestra Resurrección, a través de vuestros signos interiores y los signos visibles en la superficie de este mundo, no deja lugar a ninguna duda sobre la realidad de lo que sucede. Por supuesto, muchos hermanos y hermanas de la Tierra, no dudan ni un segundo en que los tiempos anunciados y profetizados, se manifiestan en este momento ante vuestros ojos y en vuestra carne.

No he venido a enseñar nada porque toda la enseñanza ya ha sido dada. Esta enseñanza se resume en una sola cosa que sabéis y vivís: el Amor. El Amor que ha sido tan distorsionado, corrompido y alterado en este mundo, por la voluntad de algunos sedientos de sangre, de poder y de ascendencia sobre vosotros. Hoy, a las puertas de vuestra Resurrección, la enseñanza de entonces, es actualidad más que nunca. No hay nada que quitar; no hay nada que añadir.

Como fue dicho en la cruz, os atañe entregar vuestro Espíritu al Padre, para vivir la vida eterna, la que no conoce principio ni fin. No he venido para dar nuevas reglas ni nuevas instrucciones, sino porque me reconozco y me veo a mí mismo, en muchos de vosotros.

Desde hace muchos años, una cantidad suficiente de hermanos y hermanas de la Tierra, han hecho su trabajo alquímico de Resurrección y renacimiento, proporcionando una ayuda suficiente para realizar y cumplir las profecías en su propósito.

Muchos de nuestros hermanos y hermanas, están seducidos por este mundo más que por la vida eterna. No los juzguéis porque ellos no saben. Pero vosotros lo sabéis porque lo vivís. No sois ni superiores ni inferiores, simplemente estáis en otro momento de vuestra conciencia.

Vuestra misión en estos tiempos, es ofrecer vuestra Luz a la Tierra y a todos los hermanos y hermanas. No lo hagáis como persona ni os ocupéis de dirigir y ofrecer ese Amor. Vuestra presencia es eminentemente más importante que toda palabra o todo discurso que pudierais pronunciar.

Si tenéis la ocasión, en este período, de encontrar tiempo, si vuestras obligaciones en este mundo os dejan la oportunidad, os pido velar y orar conmigo para que todas las circunstancias de los tiempos proféticos estén acompañadas de una gran dulzura y apertura colectiva a la realidad y a la verdad del Amor.

No necesitáis reivindicarme ni a mí, ni a ningún otro maestro; vosotros sois vuestro propio maestro, más que nunca. Os incumbe a vosotros mostrar vuestra autonomía, vuestra libertad y vuestra trasparencia, simplemente por vuestra presencia amante, que vela y ora.

Muchos de vuestros hermanos y hermanas no son conscientes todavía de lo que va a producirse, pero presienten instintivamente el contenido, aunque se nieguen a admitirlo o verlo. Estad seguros, como se os ha dicho en muchas ocasiones, que cada hermano, cada hermana, cada acontecimiento, cada situación es exactamente justa y verdadera. Lo esencial en el Amor, es la Paz, esa Paz, esa Alegría que como sabéis y vivís, no depende de ninguna circunstancia ni condición.

De la misma forma que muchas Presencias sutiles os acompañan y os encuentran, en vuestra cama, en la naturaleza o en otras circunstancias, vengo a anunciaros que, estando presentes en vosotros por vuestro estado de Cristo Interior, muchos de vosotros, en este período de la tierra, estáis llamados a encontrarme. No veáis aquí a un personaje histórico, repito, sino un Principio Esencial, que inicia en cada palabra del encierro, el proceso de liberación del confinamiento.

Entonces, sois muchos ahora los que podéis seguirme, verme y oírme. Cuanto más se acerque la Tierra a su solsticio de invierno, más se hará sentir mi presencia, mostrándoos que realmente estoy en vosotros desde la Eternidad.

Vosotros sabéis también, que se me ha llamado el Salvador, aunque erróneamente; yo no puedo salvaros en contra de vosotros o en contra de vuestra libertad. No hablo de liberación que está adquirida, sino más bien de destino. Sabed también que sea cual sea vuestra asignación vibral, nadie puede prejuzgar el destino de su hermano hasta el último momento, porque contrariamente a las apariencias de este mundo y de su confusión, nunca habéis estado tan preparados para vivir vuestra verdad eterna.

Debido a nuestra proximidad, no solo la mía sino la de todas las Fuerzas de la Luz como las de la Confederación o las de los Arcángeles, por ejemplo, me es posible ahora manifestarme en vosotros. Desde ahora, os es posible poner vuestros pies en mis pies y vuestro corazón en mi corazón.

Id más allá de todas las informaciones que hayáis podido leer o estudiar relativas a mí. Sed vírgenes de todo a priori, de toda referencia y de toda personalización. Al igual que vosotros, he conocido la herejía de este mundo, y lo mismo que he podido sufrir, también conocí las alegrías de la encarnación, aunque ella fue breve.

…Silencio…

Así que cuando la Luz Blanca os invada, cuando el Fuego Ígneo os recorra, yo estaré muy cerca de vosotros, muy cerca de vuestra conciencia. Es en estos momentos cuando tendremos la oportunidad de encontrarnos, de comulgar y de reforzar vuestra estabilidad de aquel que ha renacido: el Cristo.

Así como fue anunciado por mi profeta bajo mi dictado, el bien amado Juan, hoy vengo a comulgar con vosotros, vengo a lavar vuestras ropas y vengo a escucharos. No vengo a juzgaros sino a ayudaros a cortar lo que deba ser cortado. Se os ha dicho que era la Inteligencia de la Luz la que actuaba; más que nunca hoy, de diferentes formas, lo vivís o lo descubrís. Entonces, velad y orad porque sois muchos los que podéis recibirme y me recibiréis en esos momentos especiales, en vuestros días o vuestras noches, en presencia y en compañía del Fuego Ígneo, en presencia de la Luz Blanca vista en el interior de vosotros mismos donde yo podré encontraros. No para lavar vuestras ropas, sino para fortaleceros en vuestra Resurrección.

Vendré con las manos vacías, no vengo para enseñar nada nuevo, pero vendré para establecer de alguna manera, mi presencia en vuestra presencia fortaleciéndoos en vuestra emanación de Luz Eterna en la superficie de este mundo

…Silencio…

Vuestra presencia en esta Tierra, es preciosa, ya que habéis viajado hasta el día de hoy, sean cuales sean vuestros obstáculos, sean cuales sean vuestras alegrías, sean cuales sean, vuestras ocupaciones.

La luz hace de vosotros hoy, los enviados de la Fuente, los dignos hijos del Padre. En cualquier situación en la que os encontréis, en cualquier lugar de la Tierra, sea cual sea vuestra religión, eso no representa ninguna diferencia. Solo es importante lo que sois y no el papel que desempeñáis.

Os conozco a todos vosotros por la intensidad de vuestro corazón y responderé a cada llamada, no para mejorar vuestra situación en la superficie de este mundo, ni mejorar este mundo, sino más bien para establecer la verdad de la Eternidad y permitir revelar siempre más, la falsedad de este mundo encerrado.

…Silencio…

Llamadme también en los momentos en que os parezca, no dudar, sino que os falta firmeza en el Amor. Ahora tengo la posibilidad de entrar en comunión con muchos de vosotros en el mismo instante, en el mismo momento y no me privaré de eso. Una vez más, no vengo y no vendré a haceros discursos acerca de vuestra vida. No contéis conmigo para resolver los problemas de este mundo, sino simplemente para apoyaros en vuestras preguntas sobre la Eternidad.

…Silencio…

Mi forma, que se presentará, estará de acuerdo con el ideal que lleváis. No me reconoceréis necesariamente por una forma que podría ser profundamente diferente para cada uno, sino por nuestro corazón común. Respondo pues al nacimiento de vuestro Cristo Interior, que viene a confortaros en las elecciones que habéis realizado, en las decisiones que habéis tomado y en vuestra experiencia. Repito que cada conciencia de este mundo está exactamente en el lugar que es el suyo para vivir estos tiempos. Recordad también lo que dije: “Los que quieran salvar su vida, la perderán”. Los que pierdan la vida, encontrarán la Eternidad, sin mirar atrás, sin remordimientos, con una alegría inconmensurable del corazón, por supuesto, pero también para recuperar la libertad de conciencia.

Antes de mi retorno efectivo, tal y como partí, es decir, que no esperéis encontrarme en un cuerpo de carne, aunque ese momento todavía no ha llegado. Para eso es necesario pasar antes por las tribulaciones que os son propuestas y debéis pasar también por la Llamada de María que os dirá que sois sus hijos y, sobre todo, os lo hará vivir sin ninguna duda posible. Pero mi presencia silenciosa y amante la tenéis adquirida aquí mismo, en este mundo.

No busquéis fama ni gloria, ni enseñanza ni diálogo, sino simplemente, como he dicho, estableceros en el Amor Eterno. El don de mi Presencia sólo me hace responder, en definitiva, a vuestro propio don y a vuestro propio sacrificio, mostrando incluso que os colocáis en mis pasos.

La luz no condena, la Luz no juzga, la Luz ofrece la libertad, de acuerdo con lo que pensáis de la Libertad o lo que vivís de la Libertad. Diré también que en este período que precede la Llamada de María, a aquellos que se les ha dado mucho, les será dado todavía más. A los que no han pedido nada, también les será dado; así es el Amor. No podemos imponer la Libertad a nadie. No podemos más que favorecer vuestro retorno a la Luz en vosotros, mostrándola, permitiendo a vosotros mismos, vivirla.

…Silencio…

El período que se abre hasta el período final de vuestro año terrestre, representa una ventana de oportunidad a nada parecido, tanto por mi presencia a vuestro lado, como por la Llamada de María, Madre. En la medida de lo posible, la Luz os llama y yo también os insto a la oración, a la oración del corazón que no es una petición para satisfacer un beneficio en este mundo, sino un beneficio en la Eternidad, como he dicho y repetido, para fortaleceros en vuestra vivencia, en vuestra fe y en vuestra verdad

…Silencio…

No pediré nada más que experimentéis vuestra Libertad, que viváis vuestra autonomía y vuestro retorno a la Eternidad.

…Silencio…

Estéis donde estéis en este mundo, si vuestro corazón vive, entonces, viviré con vosotros. Vuestra oración (del corazón silencioso), será una llamada a mi Presencia, más allá de toda religión y de la historia misma de este mundo.

…Silencio…

Vendré rodeado del Coro de los Ángeles, llevado por el Espíritu del Sol y por el verbo.

…Silencio…

Si esto se produce para vosotros, entonces reforzará vuestra oración y vuestra Eternidad. Y si eso no se produce en vosotros, en este espacio de tiempo, entonces es un estímulo para velar y orar más y estaré ahí de todas formas.

…Silencio…

Desde hace muchos meses en términos terrestres, se os ha permitido por vuestra propia Luz, ver vuestra persona (el personaje), ver realmente la naturaleza de este mundo donde predomina la codicia, la depredación, la competencia. El Amor no conoce nada de todo eso, pero vosotros habéis sido literalmente dirigidos por caminos alterados para desviaros de lo que sois. Todo ha sido construido en la sociedad occidental como en las otras sociedades, para alejaros de lo que sois, para distraeros, para que no mirarais en vosotros ni las desventajas de este mundo. Habéis sido obligados, de diferentes maneras, a ganaros vuestra vida. La vida no se gana, ella está dada, lo que ciertamente está lejos de lo que está sucediendo, a medida que pasa el tiempo, en la Tierra. El reino del adversario no tiene más tiempo; ese tiempo ha sido definido por el Padre y ese tiempo se acaba.  

Vuestro único deber es ser libres. Vuestra única función es ser lo que sois para que todo lo que es rutina, hábitos, errores, se alejen de vosotros. Es el sentido de mis palabras: “Velad y orad”.  Una vez más, no para ningún beneficio de este mundo, sino para progresar, digamos, en vuestra Eternidad.

…Silencio…

La falsificación del mundo en este período de Liberación, ha alcanzado su cumbre y su pleno potencial. Esto ha sido anunciado desde hace mucho tiempo. Y es justamente en estas condiciones en las que predomina la oscuridad cuando debéis encontraros y os habéis encontrado.

No os sirve de nada juzgar esta sociedad, ni a ningún hermano o hermana; os corresponde únicamente, estableceros firmemente en lo que sois y mostrarlo, no por vuestros gestos o vuestras palabras, sino por la realidad de vuestro corazón, por la verdad de vuestra luz.

…Silencio…

La cercanía de los mundos sutiles que habéis vivido de múltiples formas y de múltiples maneras, encuentra hoy su propósito. El Espíritu ha aparecido en vosotros. Sean cuales sea los nombres que hayan empleado los pedagogos que os han acompañado, podéis ahora sobrepasar todos esos nombres, todos esos circuitos, todas esas estructuras vibrales, para ir a lo esencial, y lo esencial es el Amor.

La Inteligencia de la Luz os desviará cada vez más, y de todas las maneras posibles, de la Ilusión, mostrándoos, permitiéndoos atravesarla absteniéndoos de todo juicio. La Luz no juzgará nunca; en el Amor, la libertad es total, incluso para los que fueron nombrados “chicos malos”. El castigo, por así decirlo, será suficientemente pesado al ver el Amor y al ver a las personas con las que se ha jugado; no es necesario añadir nada más como punición, como castigo. Nadie os juzga y nadie os juzgará. Como ya dije, se os hará exactamente según vuestra fe, según vuestra conciencia y no según vuestra historia, según vuestras responsabilidades. Esto forma parte de las últimas gracias que no son decretadas ni por mí, ni por mi Madre, sino por el mismo Amor.

No existen ni faltas ni pecados, como se dice, “mortales”; eso es una herejía de los que se han apoderado de mi vida para anclar otra falsificación.

…Silencio…

Recordad que el Amor, independientemente de la Paz y de la Alegría que os procura, es una fuerza inalienable e invencible, no en el sentido de un combate para librar, no en el sentido de una lucha, sino como una evidencia que se instala en cada uno, despierto o no.

…Silencio…

Os animo, todo lo posible, a cada uno de vosotros, a dedicar un espacio de tiempo para encontraros con vosotros mismos. Bien en la naturaleza, por el Silencio, por una siesta, por una oración activa, por el reposo, poco importa. Necesitáis vuestra vida llena de Luz independientemente de vuestro cuerpo o de vuestra vida.

No tratéis ya de modificar el curso de vuestra vida, sino modificar simplemente vuestro corazón, mantener vuestra casa limpia. Como he dicho, vendré como un ladrón en la noche, primero para algunos de vosotros, y en el momento adecuado, para todos vosotros sin restricción.

Los tiempos de la Resurrección son también, para muchos de vosotros, los tiempos de la Redención. Sabed que, por la redención, no hay errores que corregir, no hay faltas que perdonar, sino que tenéis que reconoceros a vosotros, más allá de la persona, de vuestra carne e incluso de vuestra alma.

…Silencio…

No vengo a juzgaros, sino a ayudar a cortar lo que debe ser cortado si es vuestra Libertad.

…Silencio…

Yo insuflo ahora y ya, de forma que podríais calificar de invisible, la determinación del Amor y la fuerza del Amor para acompañaros en las fases últimas de vuestra Resurrección y vuestra libertad.

…Silencio…

Mis hermanos, mis hermanas, es tiempo de resolver lo que parece que tenéis que resolver. Yo os dije; “lo que está atado en este mundo, será desatado en este mundo”. “Lo que esté atado en el cielo, será desatado en el cielo”. Entonces id y trabajad por lo que la Inteligencia de la Vida os ofrece vivir, haciendo todo tranquilamente y con calma, no olvidando nunca, incluso en las actividades más triviales, la realidad de vuestro corazón. Apoyaos en él; está cada vez más presente y más fortalecido de lo que pensáis y vivís como dificultades todavía.

…Silencio…

El Amor os quiere enteros y no por fragmentos. Y el Amor se impone él mismo, sin violencia, cada día y cada minuto un poco más de lo que pensáis y de lo que decís.

…Silencio…

Sea cual sea la intensidad de lo que vais a vivir en vuestro efímero, sean cuales sean las dificultades o las alegrías de este mismo efímero, no olvidéis nunca que el Amor es todo, que el Amor lo puede todo y que el Amor es lo que sois, a pesar de todas las apariencias contrarias. Vuestra única fuerza, en estos tiempos, vuestro único alimento en estos tiempos es, ante todo, el Amor; lo demás sigue y fluye desde ahí. Eso se os ha dicho muchas veces. El Amor es simple, el Amor es humilde, no requiere ningún conocimiento en los dominios del Espíritu. Además, yo había dicho: “debéis volveros como un niño”. No frente a este mundo, sino frente a la Luz.

…Silencio…

Vengo hoy a anunciaros mi retorno. No me busquéis en un cuerpo de carne, porque el que pretenda otra cosa que ser el Cristo resucitado, estará en la mentira. Pero el que es Cristo resucitado no necesita cuidado, no necesita discursos, no necesita representar un rol; es simplemente él mismo amando, tolerando en la Paz y en la Alegría. Él se pone en el lugar de cada uno y vive a cada uno en su propio corazón, no para medir o juzgar, sino para estar en armonía, para estar en la comunión o para estar en el perdón, frente al error de este mundo, al error de las sociedades, al error de la depredación y de la competición.

…Silencio…

Después de estos reencuentros probables para muchos de vosotros, después de la Llamada de mi Madre, veréis, tengáis un cuerpo o no, la nueva Tierra y los nuevos cielos, aunque ese no sea vuestro destino, mostrándoos y demostrándoos la realidad de la nueva Tierra ascendida.

En un lapso de tiempo corto, un poco más de un tercio de año, dos realidades diferentes, dimensionales, se superpondrán, vosotros iréis naturalmente, por la Inteligencia de la Luz y el estado de Gracia, allí donde os conduzca la Luz, allí donde está vuestra verdad, sin dificultad. No os preocupéis por los eventos, sean los que sean. Yo os dije: “¿Es que el pájaro se preocupa de lo que va a comer mañana?”. En el Amor, jamás tendréis hambre; en el Amor, jamás tendréis frío; en el Amor, no os faltará nada. Eso es una promesa y una certeza que, por supuesto no está de actualidad en lo que se vive en este momento, pero cuando la Llamada de María, de mi Madre, se haya realizado, no podréis dudar de esta verdad.

Entonces, no os preocupéis de nada relativo a los eventos. Vivid vuestra vida, asumid vuestras tareas del mejor modo que podáis, pero no olvidéis, velar y orar al mismo tiempo.

Yo os insuflaré a muchos de vosotros lo que os pueda ser útil para fortaleceros y estableceros definitivamente en vuestra Resurrección.

…Silencio…

Es la hora de la Libertad interior. Sean cuales sean las privaciones de libertad exterior, no tienen ninguna importancia, mirando lo que sois. Todo lo más, esa importancia puede aparecer durante estos tiempos, pero eso no hará más que pasar y no podrá durar más allá de lo que es tolerable para la conciencia global de la humanidad.

…Silencio…

El Arcángel Mikaël que trabaja vuestros cielos desde hace muchos meses, va a tocar cada vez con más frecuencia, el suelo de la Tierra, no os alarméis. A medida que los acontecimientos exteriores tomen importancia alrededor de vosotros, os daréis cuenta que el Amor se afianza en vosotros. No es ninguna paradoja, es simplemente el establecimiento del Amor, en vosotros, y que dependerá cada vez menos, de las circunstancias de vuestras vidas, de vuestra situación, de vuestra edad, de vuestras obligaciones.

…Silencio…

Este mensaje no está dirigido exclusivamente a vosotros, que habéis activado vuestras Coronas o que vivís el Fuego Ígneo, sino a cada hermano y a cada hermana que tiene preparado el corazón, aunque no viva nada.

Como vosotros, no conozco ninguna fecha. Como dije cuando vivía: “sólo el Padre conoce la fecha”. El efecto sorpresa, y lo sabéis, es uno de los elementos mejores de la Revelación, no para sorprender, sino para asombrar al corazón, para que el corazón efímero, durante este asombro, se abra al corazón eterno, al corazón del Corazón.

Así que, no impongáis nada a ningún hermano o hermana. Todos aquellos que debíais estar al corriente, ya sea recientemente o desde hace treinta años, lo estáis. Todos los que no sospechaban nada, no sospecharán nada hasta el último momento, porque es la mejor forma para ellos, de vivir el corazón. No impongáis nada, pero imponeos la oración, imponeos la Presencia y velad.

No olvidéis no seguir más que la Inteligencia de la Vida y de la Luz que hacen todo para que estéis en el lugar apropiado, sin ningún desequilibrio, no en relación a vuestra situación efímera, sino por lo que tenéis que vivir para vuestra Resurrección. No se trata de una sumisión a la Luz, sino un reconocimiento de la Luz.

No hay nadie a quien someter o convencer, sólo la realidad simple de lo que se desarrolle y que evidentemente es vista de manera muy diferente o no es vista, según lo que sois en este momento preciso. Sea cual sea la adversidad aparente en vuestra persona o en vuestra vida, permaneced en la alegría y la Paz, como un tesoro, porque esta Alegría y esta Paz son el testimonio de vuestro Amor y son el salvoconducto para la Resurrección en curso.

…Silencio…

Así como posiblemente lo vivís y como tal vez estáis informados sobre las señales de la Tierra y del Cielo, estas alcanzan un nivel jamás conocido sobre la Tierra, incluso en los ciclos precedentes. Y como mi Madre os ha dicho, no habrá ningún respiro, habrá una intensificación de todas las revelaciones. Todo lo que deba arreglarse en la Tierra, será arreglado, todo lo que deba desatarse en el cielo, será desatado. Vais a ser justamente, lo que sois, cada día de manera más intensa, más evidente y más amorosa.

…Silencio…

En estos tiempos especiales, el Amor es el salvoconducto, vuestra única certeza, vuestro único alimento, vuestra única meta. La Inteligencia de la Luz hará cualquier cosa por acercaros a ese objetivo último.

…Silencio…

Si es posible, no busquéis más señales en el cielo y en la Tierra (todas ellas están presentes), no busquéis fecha, pero buscad tiempo para velar y orar. Eso os permitirá consolidar, no solamente el Amor, sino aumentar la Alegría y la Paz, las únicas cosas que necesitáis tanto vosotros como el mundo.

…Silencio…

A diferencia de vuestros reencuentros con los pueblos de la naturaleza o también, a la forma en la que entráis en contacto con los intervinientes que están expresándose desde hace muchos años por el Canal Marial, os recuerdo que más que eso, yo soy el Cristo Interior y, por tanto, apareceré directamente en vuestro corazón -y solamente en vuestro corazón. Aunque exista la visión de una forma que corresponde a lo que pensáis, ese no será el elemento determinante, sino más bien lo que se desarrolle en vuestro corazón, es decir, no solamente el Fuego Ígneo, no solamente las Coronas radiantes, sino verdaderamente un Amor indecible e increíble, con una intensidad tal que todo lo demás será barrido; todo lo demás, no existirá más.

Viviréis en ese momento, lo que algunas Estrellas os han narrado relativo a su Matrimonio Místico conmigo. Es eso lo que vengo a mostraros. No se trata de una enseñanza, no se trata de un impulso, no se trata de palabras, no se trata de demostraciones, se trata de la evidencia. Entonces os repito, “no tengáis miedo”. Paz a vosotros, Paz sobre vosotros y Paz en vosotros. No puede ser de otra forma en el Amor, aunque todas las instituciones de este mundo y de vuestras vidas se desagreguen una detrás de la otra. El Amor es vuestro salvoconducto, el Amor es vuestro alimento, más que nunca en este período.

Os agradezco que hayáis estado presentes. Os pediré también que difundáis esto que os he dicho, independientemente de cualquier otro elemento como ha hecho mi Madre hace unos días. No formo parte de un intercambio, ni de una reunión ni de un calendario, pertenezco a la libertad de vuestro corazón y eso es lo esencial.

…Silencio… 

Permitidme ahora y ya, daros mi Paz y daros mi corazón. De mi corazón a vuestro corazón, que la Paz, la Alegría, el Amor, sean siempre.

…Silencio…

En nombre del Amor Uno, os amo.

…Silencio…

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