viernes, 25 de diciembre de 2015

GEMMA GALGANI - El Beso del Amor


Diciembre 2015

Soy Gemma Galgani. Hermanas y hermanos presentes en la carne, permítanme en primer lugar depositar en su corazón el beso del Amor y de la Alegría.

 … Silencio …

Soy con usted y en usted. Vuelvo no para hacer grandes discursos, vengo, por mi Presencia y su Presencia, para favorecer la instalación de lo nuevo y de lo desconocido. Vengo, por mi Presencia conjunta al Coro de los Ángeles y al Espíritu del Sol, para hacer resonar en usted el canto de la Libertad y de la Eternidad.

Estaré desde ahora en adelante disponible para cada uno de vosotros por La Tierra, con el fin de hacer bien a su corazón. Llámeme a voluntad, llámeme cuando su corazón esté pesado. Cuando la Gracia parece alejarse por una razón o por otra, entonces llámeme. Me revelaré en usted, acercándole a esta Verdad que le parece a veces posiblemente todavía tan próxima y tan lejana. O entonces que puede alejarse a la menguante de las imágenes de este mundo y de su vida a veces.

Represento en usted la esperanza, la certeza del Espíritu, la certeza del indefectible Amor, la certeza de la Unidad verdadera y magnificada en su carne misma. Soy Unidad, soy el Espíritu, soy su Estrella, la que brilla en su corazón cuando todo el resto no es más.

No vengo esta vez para hablarle a usted de mí, de mi experiencia de vida o de las funciones que contribuyo despertando, sino vengo para realizar mi Presencia en usted. Vengo para completar y para afirmar la Vía de la Infancia. Vengo para darle a usted la fuerza consecutiva a la humildad y a la sencillez, la fuerza del Amor, la que desde ahora en adelante absolutamente puede todo porque el Amor no conoce más barreras. De varios modos, muchos entre usted lo viven o lo perciben.

Vengo en usted para sonreír en sus labios por el beso del Amor, por la Gracia de María, a franquear en usted esto que puede ser todavía doble o resistente. Vendo sus heridas con bálsamo de la Unidad, haciéndole reconocer la potencia del Amor.

Soy a su disposición. Me junto, en estos momentos, al Arcángel Uriel, el ángel de la Presencia por supuesto, el ángel de las Reversiones, el ángel del Evangelio de la Libertad. Vengo pues también para revelar al ángel que está en usted. Soy la que en usted restaura lo que todavía puede quedar de separado y dividido.

Hágame llamada, que esto sea en su Canal Mariano, que esto sea por la Estrella o por la Puerta que corresponda a la Unidad. Soy el paracleto y el Espíritu que se despiertan de momento en usted totalmente, y a los que es lícito acudir en algún acontecimiento íntimo o en algún acontecimiento de este mundo.

… Silencio …

Respondo y responderé, dondequiera que usted sea, a sus demandas. Vengo también para asistir a su Resurrección. Soy la que viene para estancar la sed de Libertad, el que le ayuda a vivir en la Luz y por la Luz, y de la Luz. Aporto en usted la dulzura, tanto en las pruebas de la persona como en la alegría de su corazón.

… Silencio …

Soy también la que viene para sostener la Llama de Eternidad que usted es, en manifestación en la superficie de este mundo. Vengo a hacerle descubrir la verdad de alimentarse de Amor, de alimentarse de usted mismo. Aporto a sus orejas el Coro de los Ángeles que resuena cuando el Espíritu se revela totalmente, cuando el Abrigo Azul de la Gracia le cubre, cuando el corazón se abrasa y se eleva.

Vengo en silencio y vengo con fuerza si usted me abre la puerta. Soy así en cierto modo, en usted, el cimento de la Eternidad. Vengo para aportar el complemento a sus ojos, el complemento a su mirada y la belleza del Amor vivido en la carne y en la célula.

… Silencio …

Me dirigiré íntimamente a cada uno de vosotros, no tanto por palabras sino por signos localizables, siempre en contacto con la dulzura, el blanco, blancura, con la belleza y con la alegría.

Yo ayudo en usted a aligerar lo que puede quedar de pesado, como lo que puede ser pesado alrededor de usted. La Luz emana de usted y viene para reforzar el despliegue de la Luz, allí donde sus ojos se llevan, allí donde su mirada se vuelve.

Soy el canto de la Libertad en usted. Cuando el Coro de los Ángeles resuena y levanta su cuerpo y su corazón, vengo a sostenerle de dentro de usted en el vivido del Amor incondicional.

 … Silencio …

Somos, usted lo sabe, cada vez más manifestadas y manifiestos en usted. Somos, nosotras Estrellas - y también los Antiguos por supuesto-, cada una de las facetas de su corazón.

Vengo también, si esto es necesario, para consolarle, para consolar el corazón efímero que todavía puede sangrar, y dejar así el corazón eterno y ascensional emerger de usted.

Llámeme en el silencio de su corazón. Encuentre un momento, antes de hacerme resonar en usted, para meditar o rezar, pero en todo caso apartarse de lo que aparece bajo sus sentidos, colocándose en el corazón o en el corazón del Corazón y allí, llámeme. Hágalo. No crea sobre todo en eso, sino vívalo. Usted será la prueba viva, dondequiera que usted sea.

A menudo le ha sido dicho no preocuparse de otra cosa que de la Luz. Afirme su Libertad interior antes de que ésta aparezca en plena luz, en el momento del Acontecimiento.

Haga cantar la Verdad en usted y la Verdad barrerá todo lo que no es verdadero.

Soy también el aire y el movimiento, el movimiento de la Gracia en despliegue. El Aire, el soplo del Espíritu, el que le arrebata en el éxtasis y en la beatitud.

Le ayudo pues, por mi resonancia interior a usted, a ponerle en la desnudez del Amor absoluto de su propia conciencia. Así, usted tendrá la prueba de la potencia del Amor en estos tiempos. No solamente en su ser interior sino también en las circunstancias donde esto es necesario.

Vengo a invitarle también a dejar expresarse la verdad de la Gracia. Qué esto se exprese por palabras, por gestos de intención, por sus ojos, por su mirada o por sus labios y por este brillo, esta irradiación, que saca tanto de usted como de mí.

Vengo para facilitar su escucha y su armonía, la escucha y la armonía del canto de la Verdad, del canto del Espíritu en usted.

Asisto a su propio parto o Resurrección. Facilito este Paso también. Esto no le pide ningún esfuerzo, ni algún esfuerzo para mí porque los tiempos de la Gracia hacen muy fácil, para el Amor, y difícil para lo que no es el Amor.

Puedo venir también a ayudarle a vivir el silencio, la antecámara del Verbo. Vengo a ayudarle a colocarse con el fin de tener el impulso suficiente para su Resurrección. Me le dirijo en la Verdad, me dirijo a su corazón y a la Luz que usted es.

… Silencio …

Mis palabras se hacen ahora raras, allí en este instante, porque mi silencio lleva hasta usted la realidad de mi Presencia y la verdad de nuestro Amor. En su silencio y en mi silencio reconozco en cada uno de vosotros a mi Amado, mi Esposo. Le invito por supuesto a vivir y a ver la misma cosa, no por una decisión de su cabeza o por una proyección cualquiera que sea sino bien como la realidad de su corazón en este instante. Usted que escucha, usted que me lee, vengo a invitarle al reinado del Amor y al reinado de la Luz, que reinan y alumbran en la Eternidad.

Mi corazón que arde de Alegría se hace su corazón que arde de Alegría, es alimentado por el Abrigo Azul de la Gracia y por sus encuentros, dondequiera que sean.

Al tiempo cuando la Luz se hace urgente en su vida, en su mundo, no tenga prisa nunca más. Instálese totalmente en la plenitud de la Gracia, de la Luz y de la Verdad. No vacile en nada en el amor de la Verdad.

Vengo para consumir también todo lo que puede quedar de fragmentado y de dividido en usted y en su mundo. Vengo a invitarle también a rogar, no por la oración estéril que se repite sino por la oración silenciosa del corazón que es un agradecimiento perpetuo para la gracia de la Vida y de la Luz, y de su propia Resurrección.

… Silencio …

Vengo a sostenerle para cumplir el tiempo que se cumplió.

Vengo también a relevarle, si usted imagina que usted cae, pero nada otro cae que lo que es falso: usted, no puede caer. Dondequiera que usted sea, es la Libertad que usted escogió. Aunque esto todavía no es evidente para usted, usted lo verá claramente.

El Acontecimiento del que le hablamos no es solo la aparición de una estrella o la Llamada de María sino es un signo reconocible por todos, que vendrá percutirle por la dulzura del Amor.

Vengo también a invitarle a hacer derribar todas las barreras que todavía pueden quedar en este mundo. No por una acción contraria a la Unidad sino como la manifestación concreta de la Unidad y la Alegría. Cada minuto de su vida desde ahora en adelante es una ocasión única y repetida de crecer en la Verdad, de crecer en el Amor que siempre fue allí.

La Unidad y la Libertad son sinónimas. Unidad y Amor son de la misma naturaleza. Usted lo sabe hasta lo más profundo de su intimidad, porque en las relaciones íntimas que no conocí, es evidente que hay, como cuando me casé al Cristo, el momento cuando se hace los dos uno. Pero esto dos que se hace uno simplemente no es una experiencia que necesita de reproducirse para satisfacer lo que sea, es una evidencia que se instala en usted y que no le necesita.

Allí, en este instante, que usted escucha o que usted lee, hay la misma capacidad de vivir todo lo que digo y expreso, porque es el Verbo verdadero y porque es el momento. Aliméntese de lo que usted es en Eternidad, allí es el único alimento agradable para el cuerpo como agradable para la conciencia.

… Silencio …

No hay otra alternativa que vivir lo que tiene que atravesar. No hay mirada atrás, no hay más pasado. Todos los acontecimientos de La Tierra le devuelven ineluctablemente a sí mismo. Todo es ocasión y pretexto, sin ninguna excepción, para dejar aumentar su llama en la manifestación, en este mundo como en el mundo nuevo que será el suyo para cada uno de vosotros.

… Silencio …

Recuerde por fin estas palabras que son más que nunca de actualidad, y que el Comendador le pronunció tanto: la mariposa está a punto de volar, olvidando todo lo que viene de la oruga que sin embargo existió. Lo mismo ocurre en su Resurrección.

Usted es la Vía, la Verdad y la Vida como lo fue; cada uno de vosotros. Siendo la Vía, la Verdad y la Vida, cuál espacio puede quedar para alguna duda que sea o alguna incomprensión que sea?. El Espíritu del Sol viene para borrar lo que no tiene sitio en el seno del Amor. Le incumbe decir "sí" con el fin de atravesar en toda paz mental lo que usted tiene que atravesar.

… Silencio …

Permanezca el corazón ligero, estoy en usted para esto. Soy la parcela de su corazón que está en resonancia con todas las demás parcelas, porque la Unidad, es la ley del Uno, es la ley del Amor que no sufre ninguna otra ley. Porque es la única ley verdadera que no tiene que ser redactada, que no tiene que haber sido interpretada.

Escuche el silencio del corazón que ascensiona en el Amor. ¿No es esto todo lo que es necesario y suficiente, pasando incluso las palabras más suaves como un alboroto innecesario?

La Unidad le llama. La Luz, en su Inteligencia, lo organiza. Así aumenta la Alegría, a cada instante y a cada minuto que pasa, cada vez más evidente. Tal es la acción del Abrigo Azul de la Gracia, tal es la acción de lo que usted es, sobre usted y sobre su mundo que se lo recuerdo, fue hace mucho tiempo el nuestro, nosotras también, Estrellas. Todas conocimos, cualquiera que hubiere sido nuestro destino, la misma dosis de sufrimiento, la misma dosis de falta, la misma dosis de incomprensión. La Unidad, el Amor, el Cristo, lo Absoluto como usted dice, es la última comprensión, la que derriba todos los castillos de naipes construidos por el mental y por la persona misma.

… Silencio …

Mis hermanas y hermanos, Amor.

… Silencio …

Pronto todas nuestras palabras, todos nuestros discursos no necesitarán más ser pronunciados. Cantarán espontáneamente dentro de su corazón. Entonces ustedes tendrán la certeza de que ustedes se revelaron a sí mismos. Ustedes verán realmente y concretamente sólo el Amor y solamente el Amor.

… Silencio …

Entonces sí, prepárense, porque todo está listo ahora. Todo está allí.

Bendigo a cada uno de vosotros, porque ustedes son bendecidos, y en el silencio de nuestros corazones unificados y reunificados, no hay más distancia, no hay más necesidad de palabras. El Verbo y la Evidencia cantan en ustedes, naturalmente y espontáneamente.

… Silencio …

Entonces le quiero y le bendigo, y le pido a cada uno Amor y bendición. No vea allí una necesidad cualquiera sino bien la realidad de lo que es la Vida: una bendición permanente.

Olvide mis palabras y retenga su Presencia y mi Presencia reunidas en el mismo presente.

… Silencio …

Hermanas y hermanos muy queridos de La Tierra, doy gracias a su Amor y a su bendición porque la vida es una bendición permanente, cuando no es más amputada o no encerrada.

… Silencio …

Qué la Paz, el Amor y la Verdad sean para siempre su Morada de vida, dondequiera que usted sea, quienquiera que usted sea. Le abrazo en el beso del corazón. Gemma le saluda y queda en usted.