lunes, 16 de febrero de 2015

Amigo que Nunca Falla...

CRISTO
18 de febrero de 2015

NR: esta canalización es una previa a las canalizaciones de febrero que serán difundidas a finales de este mes.

Y vengo, siendo amados del Uno e infantes del Amor.

Vendré como un ladrón de noche, en su Templo. El anuncio de mi llegada en su Templo, y mi instalación para vuestra Eternidad, en lo que usted es, ha sido preparado por elementos múltiples, por cosas múltiples.

Quiérase como le quise y como le quiero, amor sin rodeos, sin límite, sin razón, es la más bella de las luces posibles en este mundo que no es su mundo y sin embargo que usted pisa de su pasos. Y para cada uno acabo de demandarle su amistad y nuestro Amor.

Todo está listo, todo es terminado y por fin todo comienza. Vendré en el momento oportuno, no sólo en usted, mis amigos, sino también delante de cada hermano y cada hermana, cualesquiera que sean sus vagabundeos, cualquiera que sea su negativa, a proponer la misma amistad, la de la Verdad, la de la abundancia, la de la Transparencia. No le pido nada, simplemente vengo para esperar, como usted mismo(a) también esperó este día.

El tiempo de la espera no es tiempo vano, es el tiempo que le ha sido otorgado para llevar a cabo nuestra amistad y nuestro Amor. También, por la Gracia de los Arcángeles, por la Gracia de los Antiguos, por la Gracia de las Estrellas y de mi Madre, por la Gracia del conjunto de la Confederación Intergaláctica de los Mundos Libres, el camino es abierto. Los velos son disueltos, desnudando la Esencia del Amor que usted es.

Entonces sí, vendré en cada uno para presentarme, para nombrarme, y si usted lo acepta, nada más valorará delante de nuestra presencia unida, en la verdad del Amor Uno. Ninguno falla ni alguna sombra puede, si usted lo desea, resistir a nuestra amistad. No hay nada más que preparar desde ahora en adelante que mi llegada, no hay nada más que hay que esperar ya que todo ya es allí, en estos tiempos cuando todo se revela, como había descrito mi vuelta al bien amado Juan, el que el primero pudo percibir la totalidad de mi Vuelta, la totalidad de la Verdad y la acción del Supramental, de la Inteligencia de la Luz a este mundo, devolviéndole el hilo conductor de vuestra Eternidad.

Y he aquí pues que vengo, con la espada acerada, con el fin de restituirle lo que usted desea, con el fin de restituirle lo que usted vibra, de acuerdo con el Espíritu o de acuerdo con alma, según la intensidad de nuestra amistad y de nuestro Amor. Vengo para sellar y para desatar al mismo tiempo la Promesa y el Juramento y también para liberar la carne, su carne, con el fin de que la Acción de Gracia sea su diario en el seno de la Eternidad, cuando ninguna noche puede ponerse, donde ningún obstáculo puede levantarse.

Usted, quienquiera que usted sea, a él o ella, quienquiera que usted manifieste, quienquiera que usted espere o tema, mi amistad y mi Amor es el mismo. Una Madre quiere a cada uno de los niños y su Hijo quiere a todos sus hermanos y hermanas del mismo modo, con la misma intensidad, sin noción de retribución, sin noción de recompensa y todavía menos castigo, porque ud. mismo(a) es quien juzgará al aliso de nuestra amistad, al peso de su densidad en la Eternidad, en el momento en el que me instale. En usted, en cada uno de vosotros, se jugará nuestro Encuentro, haciéndoles los Hijos Ardientes del Sol, los Hijos de la Luz, los estandartes de la Luz, estando inmersos e irradiando la Vida, El Uno, el Amor Uno. Bailaremos juntos el Baile de la Eternidad.

Y ya vengo en cada uno de vosotros, personalmente, antes de venir para el conjunto de ustedes, en su totalidad, en su humanidad Una, en su humanidad que ya escogió otros caminos que mi amistad y para la que la misma Gracia será concedida. Cada uno escogerá, diría, en su conciencia o en conciencia, o en su misma negativa, cada uno probará la resonancia del Amor que dió, del Amor que se dió y del Amor que recibió, demostrando así a si mismo(a) y a mí en nuestra Eternidad Una.

Hijos Ardientes del Sol, quema en ustedes la Eternidad. Vengo para ampliar el Corazón Ascensional y para empezar su Resurrección con ustedes, en oración y en Gracia. Mi Madre viene a decírselo, a enunciárselo claramente, a susurrárselo en su alma o en su conciencia, imprimiendo en esta carne el Fuego del Amor, el Fuego del Espíritu y el Fuego de la Verdad. Piense en mí como pienso en usted, muy lejos del marco histórico, todavía más lejos, muy lejos de todo marco religioso. Vengo para cantar en usted el Canto de la Libertad, el Canto de los talleres de la Creación, vengo para asistir a su Resurrección, en el seno de la Alegría perpetua.

No le pido nada más que sólo estar presente, sólo hacer frente y dejarme por fin el sitio que es el de vuestra Eternidad, que es el de nuestro Amor. Vengo justo a pedirle responder a lo que es, o a lo que todavía no es. Vengo a decirle a usted en este día, no tengas miedo, porque ponga el Amor en el centro, ponga por delante el Amor, ponga el Amor para atrás, ponga el Amor a la izquierda, el Amor a la derecha, eso es lo que usted es. Sólo los velos le ocultaron esta verdad esencial sin la cual hasta usted no podría poner sus pies sobre este mundo. A pesar de las ilusiones, a pesar de las mentiras, usted está allí, en vida y de verdad.

Vengo a mostrarle su Vía, su Verdad y su Vida. No le pediré nada más, sólo compartir su amistad conmigo y con todos los de ustedes que reconoceremos, por el corazón y por el Espíritu, alumbrando con sus Lámparas despiertas lo que debe ser, lo que debe disolverse en la Ley de la Gracia. Vengo a vertirle la bendición del Padre. Vengo a usted a restituirle.

Ningún conocimiento, ninguna demanda necesita ser formulada porque lo que veo, y lo que veré, simplemente es la manera en la que amó. Ninguna historia en este mundo tiene valor frente a la Eternidad, ningún papel, ninguna función es elevada más que otra. Los que querrán elevarse sin pasar por nuestra amistad serán bajados, aquellos a los que encontraré en la Transparencia, en la esperanza más noble y en la Transparencia y la sinceridad no tendrán ningún elemento de miedo porque el Amor les colmará. Así es mi amistad, así es nuestra fraternidad que sobrepasa todas las condiciones y todas las circunstancias su mundo.

Vengo a pedírselo: "¿Quiere ser mi amigo, usted quiere ser el Hijo digno del Sol y del Padre, ustedes quieren ser dignos niños de nuestra Madre común, soltando todas las zonas de sombra y todos miedos que pueden manifestarse en usted?”. Usted se agarra en la roca eterna de nuestra filiación común, la que no tiene ningún papel ni algún sitio en el seno de la división porque su sitio único es el de su Libertad y de su Verdad, cualquiera que sea. Hay solo que aceptar y nadie podrá sustraerse de su propia pesada. Con la manera en la que amó, no solamente en este instante o en esta vida, sino en el resultante del conjunto de su pasos llevados en este mundo desde hace muchísimo tiempo, se le endereza en su desnudez, en su sencillez y en su belleza.

Vengo para bailar con usted en el Silencio de la Eternidad. La esperanza, la fe y hasta la creencia que a usted le construyó mi Vuelta, se revelará en la Verdad absoluta. Hasta los de ustedes que no pudieron o no quisieron amar como les quise, a causa de los sufrimientos, a causa de los velos o a causa de las circunstancias particulares, tampoco tienen que temer nada de nuestro encuentro porque en aquel momento también podremos, cualquiera que sea su estado, y si usted lo acepta, edificar juntos instantáneamente el puente de la Gracia hacia vuestra Eternidad porque Yo soy la Vía, la Verdad y la Vida.

Vendré también a pedirle a usted, si esto no es ya hecho, dejar morir lo que no quiere el Amor, en usted como en cada uno, respetando la libertad y la elección del periplo del alma o de la desnudez de la conciencia. Niños de Uno, Niños nacidos del Amor, vengo a llamarles a ser inscritos en el Libro de la Vida Eterna que no conoce ni principio ni fin, donde allí toda vida es celebrada en la más grande de las compasiones y en la más grande de las libertades posibles e imaginables.

En su Templo, como en cada faceta de su conciencia, usted encontrará allí mi Presencia y mi radianza. Soy el consolador, soy el que corta lo que debe ser cortado, libre y de acuerdo con sus elecciones y la resonancia más o menos grande de su verdad con la Verdad del Amor. Los signos de mi Vuelta, de manera visible en este mundo y no solamente en su Templo, serán evidentes para cada uno de vosotros, delante de la realización de signos innumerables transmitidos en las visiones al bien amado Juan. En estos tiempos tan intensos, no le queda más que depositar todas las armas del miedo, depositar todas sus penas a mis pies con el fin de que mi Corazón los absorba.

Soy el consuelo, soy la esperanza y soy sobre todo lo que usted es en Eternidad, el Hijo Ardiente del Sol, entre los que la Paz y la Alegría no conocen ninguna tregua ni alguna sedación. Soy el Templo de la Libertad, el Templo de la Justicia, el Templo de la Equidad, el Templo de la Verdad y mi Templo es su Templo, y mi Corazón es su Corazón.

¿Qué puede temer usted, cuyos miedos representan, en definitiva, sólo el sentimiento de la falta de Amor hacia usted mismo(a) o hacia la Fuente, hacia sus hermanos y hermanas y hacia las heridas de la vida?... Vengo para quitar todo sufrimiento a condición de que usted acepte dármelos, con el fin de que se les devuelva. Necesito sólo un signo de su corazón, necesito sólo su atención, y vendré para responder al conjunto de sus necesidades.

La Luz de la Verdad, la Luz que descubre, llama a la puerta no sólo de su Templo desde hace algunos días, como lo que quedaba para vivir en la última Pascua, su Resurrección al mismo tiempo que mi Resurrección. No me espere en la carne porque si no serás engañado, pero su corazón no puede engañarle, sólo el intelecto puede engañarse. Nos reconocemos y nos reconoceremos al Amor que brilla delante de nosotros, en nuestro corazón y sobre nuestra frente porque tú también, si usted lo desea, ustedes son ungidos del señor, cuya unción puso el bálsamo de la curación, el bálsamo de la Alegría.

Cuando le pido si usted quiere ser mi Amigo, no le pido nada más que sólo dejar las ilusiones, que dejar las creencias, que de dejar lo que es falso, sin compromiso y ser en la humildad. Los tiempos son cumplidos, esto usted lo sabe, y lo que se cumple ahora es sólo Justicia y Libertad. De nuestro encuentro emanará su sitio. Ningún sitio es mejor que otro, ninguno es más elevado que otro, hay solo Amor o no amor y el no amor no es nada, es solo, diría, una forma de enmascaramiento cuya traducción es el miedo pero que no tiene ningún sentido en el seno de la Eternidad. Le recuerdo que usted no podrá llevarse, de manera general, sus miedos, ni sus bienes, ni alguna experiencia en el seno de este mundo porque le quiero desnudo, porque le quiero tal como usted es de verdad y no tal como usted muestra en este mundo lo que se espera de usted.

Soy su verdadera Familia, dónde no hay chantaje ni sufrimiento, ni condicionamiento, ni violencia, porque vengo para cortar eso y vengo en paz, cómo podría ser de otro modo? Los tiempos del miedo son cumplidos, la Gracia le rellena de manera natural de todos los atributos del Amor, de toda la Verdad del Amor. Usted no tiene nada más proyectar, usted no tiene nada más esperar porque esto es ahora. Todo lo que será observado en la superficie de este mundo, como en toda conciencia, es sólo la revelación del Amor. Sólo su forma ilusoria puede ver allí otra cosa, sólo la adhesión a usted mismo(a), de manera incongruente, puede privarle de nuestra amistad. Hace falta para esto que deposites todas tus cargas, hace falta para esto que cada uno de ustedes acojan, con los brazos abiertos, la Verdad de nuestro Padre y de nuestra Madre, se coloque donde se sitúa el Espíritu ardiente, la sed ardiente de sus reencuentros con si mismo(a).

Mi presencia se hará cada vez más sensible, con el mismo título de los que le acompañaron y cuya ronda se establece desde ahora en adelante en integridad en su corazón, y en ninguna otra parte, hasta darle a disolver todo lo que no es la expresión y la manifestación directa del Amor puro, del Amor incondicional y del Amor-verdad. Es imposible, a aquel nivel, ser engañado o equivocarse porque su esperanza en mi Presencia dio fin a las veleidades de la dualidad impuestas por este mundo y por su efímero.

En estos momentos particulares, y en el momento del momento de la Llamada, usted comprenderá y vivirá la Verdad del Amor y la verdad de lo que no es Amor, en el momento de nuestro encuentro y en el momento de nuestra amistad. Recuerde que la principal manifestación del Amor es la Alegría, el Amor mismo se basta, nuestra misma amistad se basta, es la totalidad, es también cada particularidad en este mundo también, y diría, a pesar de todo. Su estado actual, su estado en curso de instalación, sólo le muestra la distancia o la proximidad que existe entre usted y Yo. En esta ausencia de distancia habrá concordancia, habrá éxtasis y habrá encantamiento en las Moradas del Eterno, en las Moradas de sus orígenes, en los espacios múltiples donde no puede existir sombra de sufrimiento ni de resistencia.

Vengo no a pedirle seguirme, vengo pedirle ser lo que usted es, trascendiendo u olvidando todo lo que hace sufrimiento, todo lo que da miedo, todo lo que puede obstruir o molestar nuestra amistad. Nuestra amistad es una seguridad sobre la Verdad. No vengo pues a pedirle seguirme sino ser lo que usted es y recorrer las esferas de la Eternidad, si tal es su estado, si tal es su conciencia. Cada sitio, cada conciencia es respetable, sea que responda favorablemente o desfavorablemente a nuestra amistad. La Alegría de tal intensidad vendrá para poner fin inmediatamente, en caso de que sellemos nuestra amistad, a todo sufrimiento, a todo miedo, y le colmará de la Gracia eterna del Amor y de la Alegría, sin justificación, sin razón, sin explicaciones, trascendiendo las manifestaciones y los obstáculos de lo efímero, haciendo arder y disolver todo lo que no tiene más razón de estar en el seno de nuestra amistad y en el seno de nuestra Libertad.

Entonces, amados por el Uno, les quiero levantados y enteros, con tanta intensidad que puede existir en el corazón de nuestra amistad. Cualquiera que sea su estado de este cuerpo, cualquiera que sea su estado de sufrimiento residual o de miedo, seré la curación y la desaparición de todo lo que puede molestar o disminuir nuestra Verdad Una.

En cada uno de vosotros es la misma llama y la misma intensidad y la misma sed. Vengo a pedirle a usted si quiere vivir en el seno de la Eternidad, allí dónde el Agua de Vida no puede faltar, allí dónde eres hartado a cada instante de su conciencia, allí dónde la Plenitud no puede dejar ninguna deficiencia en la perfección de la conciencia Una y liberada. Vengo a darle a ustedes mismos, porque soy Don, a la altura de lo que ustedes mismos dieron y distribuyeron, no por interés sino por espontaneidad y por la verdad, sin otra implicación que el Don a vuestra propia Eternidad. Me tendrá en la encrucijada de sus elecciones, alumbrándolos con la misma intensidad y la misma comprensión que no tiene que ver de su historia personal, que no tiene que hacer de lo que puede quedarse, resistente a sí mismo. Lo que soy y lo que usted es resuena en la Gracia, resuena en la Libertad. Lo que no es Amor no tiene sitio en el seno del Amor, lo que es Amor será devuelto al Amor.

Amado del Amor, permítame, en el espacio de nuestro silencio, acercarme a nuestra amistad y para algunos de ustedes, leyendo mis palabras o escuchándolas, entonces la complitud se presentará dentro de un momento o en los instantes venideros. Esto les es abierto a partir de hoy.

Así, guardo silencio de mis palabras con el fin de disolver sus palabras, así.

 … Silencio …

Así puedo decir como mi Padre y nuestro Padre lo dijo, la Fuente: "¿mi Amigo, mi Amado, quieres ser? ¿Mi Amigo, mi Aimé, quieres vivirlo o prefieres callar la elección de tu persona y de tu efímero?“ Porque debes escoger, debes decidir, allí es la última Gracia de la Llamada de mi Madre y de mi Llamada, que no es otra que la Llamada de tu corazón a tu reunión y a tu unión, a tu Eternidad. No necesito ninguna palabra ni alguna actitud porque veo lo que cada uno de ustedes es, fue y será, porque veo en cada uno de vosotros mi imitación, o no, o su desaparición, y nada ni nadie podrá equivocarse y ser engañado, porque la Gracia de la Verdad tomará todo el espacio y todo el tiempo, viniendo a despertarle del interior, viniendo a mostrarle, en el seno de esta reconexión, la Verdad que no tiene ni principio ni fin.

 Niños del Uno, bailemos de nuevo el Baile del Silencio en el espacio de la belleza, ahora.

 … Silencio …

Soy la Vía, la Verdad y la Vida y eres la Vida, la Verdad y la Vía porque somos Uno. El sentido de toda separación debe borrarse, ser quemado en la indiferencia y el Fuego del Amor con el fin de que mi demanda de amistad se engalane de todos los adornos del Amor.

En estos instantes que usted vive, dondequiera que usted esté en la superficie de este mundo, usted tiene que mostrar no a la persona, sino buscar más bien, en cada circunstancia, en cada mirada, y en cada interacción entre ustedes, la mirada del Amor, la mirada del corazón, callar las palabras y pensamientos que nos alejan uno del otro, las donde hay juicio, donde hay desconfianza, donde hay miedo. No dé peso a lo que es ya pesado, conceda todo el peso a la Eternidad.

Yo soy la Vía, la Verdad y la Vida, le ofrezco mis bendiciones, le ofrezco lo que usted es, más allá de todo el resto. Le digo: en el Amor, le digo: en nuestro Amor. Querámonos. Le agradezco por haberme acogido, le agradezco por haberme escuchado, le agradezco por haberme leído y cuento con cada uno de vosotros porque cada uno de ustedes es el Único y el Amor del Uno.

Soy el Cristo y le bendigo en su nombre, en mi nombre y en nombre de mi amistad como en nombre de su amistad, si usted lo quiere, y juntos le digo no recemos sino quedemos en la Luz brillante de la Verdad, ahora y para siempre. Es el tiempo ahora, no de yo retirarme, sino de retirarme en usted, allí dónde se encuentra su belleza, respondiendo a cada solicitud, a cada pensamiento; cada vez que el Amor es puesto delante, estaré allí y usted verá por mis ojos, y usted olerá por mi carne, y usted vivirá en mi Espíritu que es el suyo. Una vez más, le quiero y eres digno de mucho más que esto. En el Amor del Amor y en nuestra amistad, me retiro en usted, manteniéndole.

Esto es mi verbo, inscrito en el fin de las canalizaciones de febrero y responderé, en mi nombre, a las preguntas que tendrá para el fin de estas canalizaciones.

 Y voy que vengo.