domingo, 1 de noviembre de 2015

El Liberado Viviente





















El Liberado Viviente no tiene discípulos, el Liberado Viviente no tiene organización. Él no se siente responsable, de lo que sea o de quienquiera que sea. Él es lo que es, que hable o guarde silencio. En todo caso, él no lleva a nadie a ninguna parte. Él está allí, simplemente, en el silencio o en las palabras, entrega lo que sale de él sin reflexionar, sin pensar. 

Él está liberado realmente de toda contrariedad, salvo de las contrariedades de este cuerpo en el que todavía vive. Él no cree en nada, no impone nada, no demuestra nada. Está exento de todo discurso organizado. Él mismo se exenta de la mayoría de las referencias que encontráis en las religiones cualesquiera que sean, incluso si puede apoyarse en elementos presentes en algunas. 

El Liberado Viviente no es más de este mundo y sin embargo todavía está en este mundo. Él no conoce ningún mundo. No aspira a nada más, sólo a ser lo que él Es, con este cuerpo o sin este cuerpo. Él tiene sobre todo el espíritu de un niño, no se lo toma en serio porque este mundo no es serio. 

Él no busca nada, ni la gratitud ni las recompensas ni la satisfacción, de lo que sea respecto a este mundo. Él puede incluso tener actividades completamente ordinarias y comunes, incluso muy simples, que esto sea a nivel de una vida familiar, si hay una, que esto sea al nivel de una actividad profesional cualquiera que sea. Esto no cambia nada de lo que su cuerpo lleva en el seno de este mundo respecto a lo que la vida le propone. Y sobre todo, no espera nada, permanece imperturbable cualquiera que sea lo que realice sobre la pantalla de la conciencia limitada, para él como para los demás. 

El Liberado Viviente puede dejar huellas o no de su vivencia. Él simplemente está allí, simplemente presente, incluso en el seno de esta ilusión. Él no pide nada y no hizo nada en el sentido que podrían entender. Él simplemente está allí… 

Él no reivindica ninguna filiación a cualquier corriente que sea. Él no reivindica nada ni para él ni para el otro, ni para este mundo. No es sin embargo indiferente, incluso respecto a la persona. Es totalmente él mismo y es también vosotros, incluso si no lo veis. 

Simplemente lo que emana de él no tiene nada que ver con un aspecto físico o con un elemento de naturaleza emocional. Él esta sin embargo siempre allí. Él puede jugar con un niño. Él puede hacer de todo pero ante todo, él es “Todo”. 

Un Liberado Viviente no busca nada, ni para él ni para otro. Incluso si utiliza palabras, sus palabras no son nada sin su Presencia. El Liberado Viviente se deja ver, para la persona, aquel que lo ve como persona, llevado por la Vida, él se deja conducir por la Vida misma. No es más una persona, incluso si él está en una persona, sometido además a las condiciones de esta persona a nivel del porvenir de un cuerpo, es decir de su lado efímero. Pero él no lo es. 

Él no juega más en ningún campo de experimentación de la conciencia. No es incluso necesario para él jugar con los poderes místicos. Todo lo que sería evocado delante de él de nociones de causalidad, de explicaciones para la persona, no quiere decir nada y no representa nada. Su Presencia es mucho más importante que sus palabras, porque esta Liberado en Vida. 

Él es ignorante de todo conocimiento, incluso si los recorrió antes. Él sabe muy bien el valor relativo de todas estas enseñanzas que no valen nada respecto a la Verdad y que no conducirán a ninguna parte, y sobre todo no conducen a la Liberación. 

El Liberado Viviente, en un momento dado, aceptó perderlo todo y soltar todo, en cualquier circunstancia que sea, material o espiritual. Es su rendición sin condiciones en lo que él Es en Eternidad que hizo de él lo que percibe y lo que lo identifica como un Liberado Viviente. 

Él no contempla nada. Él no promete nada. Él no necesita manifestar cualquier energía, él es la Vida misma. Cualesquiera que sean las ocupaciones de su persona en la sociedad o el mundo, él no es esto y lo sabe. Él esta Liberado pues, de todo miedo, de todo juicio. Está Liberado del buen hacer o del mal hacer. Él hace simplemente lo que debe hacer, no porque él decidió hacerlo sino porque la Vida se lo propone. 

Él no busca nada, ni explicaciones, ni justificaciones. Las experiencias, incluso las más místicas, transcendentales y reales, no tienen para él ningún interés, lo que no quiere decir que no paso por ahí sino que simplemente sobrepasó y trascendió todo esto. 

Él está dispuesto a perder su vida sin dificultad alguna. Él acepta su muerte con gran alegría. Él no depende de ninguna mirada, de ningún sistema. Él come si le apetece, no come si no le apetece. No como Liberado Viviente sino que él escucha simplemente lo que le pide el cuerpo y lo que le pide la Vida en toda circunstancia. 

Él nunca elige y es sin embargo alguien muy decidido. Él deja la Vida escoger por él. Él abandonó toda vanidad de maestría y de control de lo que sea. Porque la bondad emana naturalmente de él, no necesita forzar, en lo que sea. Si él está en éxtasis, estará en éxtasis; si necesita comer comerá; si él necesita gritar, gritará. Pero no es la persona quien lo manifiesta y lo dice, está bien más allá de todo lo que podéis entender, conocer y comprender. 

El Liberado Viviente sabe que incluso la Morada de Paz Suprema, cualesquiera que sean las ventajas, los encantos y las manifestaciones, no representan nada más para él. Incluso si puede ser llamado por la vida a revivirlo, a manifestarlo, esto no presenta para él realmente y concretamente ningún interés. Él no es sin embargo indiferente al hombre, no es indiferente a la vida, no es indiferente a lo que pasa sobre esta Tierra pero estos elementos no tienen ningún agarre sobre él y no pueden hacerle desviarse ni un ápice de lo que él Es. 

Simplemente, por su Presencia, él está en condición de llevaros no allí adonde está, porque sólo vosotros podéis realizarlo, pero él puede no obstante llevaros a la puerta de manera más directa, sin perderos en los meandros de los conocimientos cualesquiera que sean, tanto de este mundo como de los conocimientos energéticos o espirituales. 

Tomado de: palabras de Ma Ananda Moyi