viernes, 18 de junio de 2010

MARÍA - La hora del Parto...

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MARÍA

17 de junio de 2010

Soy María, Reina de los Cielos y de la Tierra. Mis queridos Niños, gracias por acogerme en su Corazón. Vengo a ustedes con el fin de confirmarles una serie de elementos y de acontecimientos que están viviendo, en su Templo, como en esta Tierra materna. La hora acabó de acoger, en ustedes, mi Presencia, mi Presencia, por el momento, silenciosa. Un número de entre ustedes, sobre esta Tierra, experimenta, sin poder siempre expresarlo con palabras, una llamada pendiente al hogar, a prepararse, interna y externamente. Alégrense ya que, en mi enfoque a su Dimensión, mis Hermanas y Yo misma celebraremos pronto nuestros reencuentros con ustedes. Les queda por establecer su Conciencia en su Corazón, en la simplicidad, en la Unidad y en el Amor. Muchas señales se viven, sobre esta Tierra, señales anunciadas en todas las épocas por todos los profetas enviados por la Luz.

Vengo por mi parte, a decirles y revelarles el nombre de otras de mis tres Hermanas, dado que se conoció de algunas y dejo, en esta Humanidad, tesoros de conocimientos, una de entre ellas. La segunda de ellas, fallecida hace poco de tiempo, pudo ver, con su clarividencia, el conjunto de los elementos que viven actualmente. La tercera, en cuanto a tal, es la que tiene más obra, en un silencio a veces de recluida, para mantener la Vibración del Amor sobre esta Tierra. La primera se les conoce mucho y se llamaba, de viva, Hildegarde Von Bingen. Es la que legó a la Humanidad, en un tiempo antiguo, muchos conocimientos, muchas músicas, muchas comprensiones de los Universos y Dimensiones. La segunda, muerta hace muy poco de tiempo, les legó un conjunto de visiones proféticas que corresponden a esto que viven, actualmente, sobre esta Tierra. Su nombre era Sin Ojos. Es la que dio, en sus visiones interiores, la mayoría de los elementos justos y reales que viven y que se preparan a vivir durante el período que precede a mi Anuncio. La tercera, por su parte, era muy discreta de su viva, aunque los milagros abundaron en su espacio de vida. Su nombre era Hermana Yvonne Aimée de Malestroit. Estas tres Hermanas, con cada una su Estrella y su Luz, me acompañan en mi llegada. Les corresponde informarse, si tal es su deseo, sobre lo que han anunciado por este tiempo ya que habrá, ciertamente, se decían, analogías inquietantes con lo que, he aquí hace mucho tiempo, fue dicho a San Juan, por el Cristo. Sin Ojos fue ciertamente la que lo dio más elementos justos sobre lo que viene hacia ustedes.

Obviamente, no hay que, a través de eso, buscar cualquier catastrofismo o de implicar miedos sino, bien más, adoptar una mirada lúcida, una mirada de claridad, una mirada de profundidad y una mirada de justicia, del parto de esta Tierra en esta Nueva Dimensión. Sí. Volvieron a entrar en las primeras contracciones, han vuelto a entrar en el período que salda y que precede la entrega. El parto está en curso. Una vez más, solamente la Fuente conoce la llegada precisa pero se adelanta el trabajo, el trabajo es ahora. Así pues, también debe parirse, literalmente, su Divinidad, su Dimensión de Amor, su Dimensión Estelar. No se detengan sobre los sufrimientos de este Mundo, como sobre sus sufrimientos. Pídanme ayuda, pidan también a mis Hermanas ayuda pero pidan con el Corazón, con el fin de ser, ustedes también, entregados a lo que debe ser disuelto en lo que son, en este Mundo.

La hora es ahora. Llegan a una serie de elementos, anunciados desde mucho tiempo, y manifestados en aspectos planetarios muy particulares correspondiendo a esto que el ser humano llama Eclipse y que corresponden a lo que se ha anunciado, por el bien Amado Cristo, he aquí algunas decenas de años. El paso de la Cruz, en el cielo, correspondiendo a la Cruz, para ustedes: vivir en verticalidad o en horizontalidad. Se hacen las elecciones, obviamente. Les queda por manifestarlo, en sus vidas, por la Vibración de su Corazón, por su humildad, por su recogimiento y por su acción en este Mundo portador de la Vibración de la Luz Auténtica que les permitirá, después de mi Anuncio, en un tiempo posterior pero cerca, acoger al Cristo. Queridos Niños, les invito a que vayan cada vez más hacia la fraternidad, que vayan cada vez más hacia la humildad, hacia la simplicidad ya que es la mejor manera de mantener la Vibración de su Corazón, la Vibración de su Espíritu y de trabajar en el Amor Verídico. Cualesquiera que sean los dolores del parto, en como sobre este Mundo, solo su Amor les permitirá superar y sublimar este período de grandes sufrimientos y también de grandes alegrías. Estén listos. En un momento, se les había dicho: “ya que nadie conoce la hora y el día”. Estén listos ya que el momento vino.

Vuelven a entrar, durante su Verano, en el período más espléndido y el más desconcertante de la historia de la Humanidad desde hace más de 320.000 años. Les conviene alinearse y estabilizarse. Hagan llamado, una vez más, a mi o a mis Hermanas. Muy pronto, una de estas tres Hermanas tomará la palabra en este canal con el fin de expresar las condiciones que deben observar con el fin de vivir lo que debe vivirse, para su parto como el de la Tierra.

He aquí, bien Amados Niños, lo que tenía que decirles. Si hay preguntas con relación a este proceso, y solamente con relación a lo que acabo de decir, quiero escucharles y bien intentar establecer una respuesta, en el Corazón y la Vibración.

No tenemos preguntas, le agradecemos.

Mis queridos Niños, les pido entonces acoger, en silencio, a lo largo de este día, pero de manera más precisa, ahora, la Vibración de mi Presencia y la Vibración de mi Amor en su Corazón. Les digo, por mi parte, hasta muy pronto. Volveré de nuevo a expresarme, el 27 de junio, para mantenérseles informados de la evolución del parto en curso. Yo a ustedes les bendigo, les amo. Estamos con ustedes.

... Efusión de Energía…

Hasta pronto.

Original Francés:

http://www.autresdimensions.com/article.php?produit=636