sábado, 15 de marzo de 2014

Enrique Castillo Rincón: a seis meses de su desaparición física...




Fué por allá, a mediados del año 1996 del siglo pasado, cuando en una acogedora estancia ubicada en la urbanización Los Chorros de Caracas, obtuvimos durante dos días de la propia boca de Don Enrique Castillo, la narración de sus experiencias, la exposición de muy interesantes vivencias, teorías con amplio acompañamiento de soportes documentales e imágenes y de conocimientos... Los Pleyadinos, los Riguelianos, las referencias bíblicas, las informaciones de la NASA, el drama interestelar en el cual estamos inmersos como homínidos injertados en este planeta, "como ensandwichados", como le gustaba decir...

Esas interesantes conferencias de Don Enrique, cumplieron su misión en este servidor como en tantos otros, en el sentido de proveernos de una cierta fe, de un cierto reconocimiento de aspectos que de una u otra forma intuíamos y que se nos confirmaban casi maravillosamente en cada palabra de su exposición, de "abrirnos la mente" para facilitar el desarrollo de los propios procesos de aprendizaje, de búsqueda y de desarrollo de cada quien en procura de la Esencia Universal.

Y es que realmente esa fue una misión muy importante de Don Enrique, la de llamar las cosas por su nombre, la de despertar conciencias, la de regar un poco esa semilla que en mayor o menor medida crecería en cada uno de sus oyentes, en cada caso de forma y manera muy particular.

Fue maravilloso haber vivido de la boca de Don Enrique, esas narraciones que alimentaron nuestros sueños, nuestras esperanzas y nuestros corazones, que nos hicieron sentir y acercarnos cada vez mas a La Verdad de la Creación, del Dios Creador Todopoderoso del cual todos formamos parte integrante, en el Concierto Universal...

Ya no lo encontraré mas ocasionalmente caminando por el Boulevard de Sabana Grande aquí en Caracas, aquel por el cual quizás también caminó años ha con su buen amigo para entonces llamado Ciril Weiss... pero su recuerdo inolvidable siempre seguirá con nosotros, conociendo que los seres humanos estamos llenos de contradicciones y de errores, pero encontramos el lugar común donde nos reconocemos como Hermanos Galácticos y Universales, cada quien a su medida y manera cumpliendo la misión que ha venido a vivir en esta existencia, sin pretensión ninguna, porque es lo que nos toca a cada quien.

Lo cierto es que ahora, tal vez el propio Don Enrique se desempeñe como Comandante de un enorme Navío Sideral y continúe contribuyendo desde otros planos, desde donde los sueños son la vívida cotidianidad, a la culminación de la Gran Obra del Padre Todopoderoso y Eterno, a lo que tiene previsto para esta Humanidad...


GRACIAS POR TODO Y HASTA SIEMPRE DON ENRIQUE!!


Solstrom