lunes, 13 de octubre de 2014

GEMMA GALGANI – 29092014



GEMMA GALGANI – 29 septiembre 2014

Bienamados Hermanos del Amor, vengo hoy como Estrella Unidad, pero también como la que le brindó, durante todos estos años, el testimonio del sonido vivido y también elementos que son en condiciones de permitirle llamar a la Puerta del Cristo mientras que le llama también a su puerta.

Mis palabras de hoy serán todavía más simples que habitualmente. Vengo en cierto modo a exhortarle, planteándole algunas cuestiones que usted mismo(a) deba proponerse en su Corazón: ¿que quiere usted ser, usted quiere ser el Amor o usted quiere ser todo el resto, usted quiere llevar a cabo experiencias llámese alegrías, llámese sufrimientos, llámese esperanzas y desesperaciones, o usted quiere ser el compañero o la compañera del Cristo, el que le tiene por el hombro de momento, a menudo a su izquierda?

Soy la que laboró como Estrella Unidad, como compañera del Cristo, a abrir en el seno del Canal Mariano la posibilidad, para el Cristo, de tocarle, de llamarle, de golpear a su puerta.  Entonces, hoy usted quiere responder a eso, quiere llamar a su puerta o usted quiere llamar a todas las puertas de la manifestación, usted todavía quiere merendar a todas las experiencias o quiere la Paz, quiere esta Eternidad más que todo, no como un deseo de la persona, sino como una rendición sin condición al Cristo? El que le dice: "Soy el Camino, la Verdad y la Vida","Usted no es de este mundo", "lo que usted hace al más pequeño de usted es a mí que usted me lo hace"?. Cualesquiera que sean las frases, dondequiera que usted gire su mirada para leer las frases que han sido producidas por la que recorrió, como usted hoy, de sus pies el suelo de esta Tierra.  Quiere que su reino sea en este mundo o usted percibió y ha comprendido y vivido totalmente o en parte que su reino no es de este mundo? Lo que no quiere decir rechazar la vida entre esta gente, ni sobre este mundo, sino mucho más, trascenderla por la Gracia, trascenderla por el Amor, no por el esfuerzo de su persona sino una vez más, por la rendición total de lo que usted llamaba " su vida " hasta ahora. Entonces, por supuesto, para el que está todavía instalado, cualquiera que sea la manera y cualesquiera que sean los obstáculos, en esta efímera de su vida, no se encuentra al pie de la montaña, sino bien al pie de lo que aparece como un precipicio sin fondo, el último paso, la puerta es abierta; la Puerta Estrecha usted la atravesó ya probablemente, al rodeo de sus experiencias, al rodeo de su alegrías, al rodeo de sus encuentros, entre usted, entre nosotros.

Pero hoy, el Cristo, poniendo su mano sobre su hombro, viene a decirle: "Deja a los muertos enterrar a los muertos, sígueme, pongo tus pies en mis pies, abre tu Corazón como lo abrí, sin temor de ningún sacrificio". Aunque perfectamente concebimos unos y otros, de ahí dónde estamos, dónde hay a veces una dificultad y esta dificultad valora, como dirían algunos de nuestros Hermanos Antiguos, sea a su punto de vista, sea a su posicionamiento.

El Cristo viene para lanzar su Llamada porque María está dispuesta también a hacerlo. No se preocupe de otra cosa que de saber en usted, interrogándose usted mismo(a), no por el intelecto sino por el Corazón, únicamente por el Corazón: Que quiere fundamentalmente, que quiere usted ser y, finalmente, Que es? ¿Que espera? ¿ Que espera o que rechaza? El uno como el otro, que esto esté en la espera o la desestimación, le privan de la Libertad del instante. La Unidad, la Humildad, la Ética, la Integridad y el Cristo son los únicos medios de llevar al cabo, diría, lo que todavía puede manifestarse como resistencias, por cierto temporales, pero a lo que a veces usted se adhiere, con lo que a veces usted se identifica. Así como se lo dijo el Arcángel, como se lo dijo el Elohim de Orión, no se preocupe de esto, no vea el vaso a la mitad vacío, sino vea el vaso a la mitad lleno. Y finalmente no hay vaso ni agua, simplemente hay una Plenitud.

Toda manifestación es sólo la vida vista por un prisma. Qué esto sea la alegría, qué esto sea la paz, qué esto sea el sufrimiento de este cuerpo o todavía elementos de su vida que no son pacificados, pida, pida al Cristo abrir Su Puerta, pida al Cristo ayudarle a abrirse, con el fin de comulgar.

La Libertad, la Liberación está en proceso sobre esta Tierra. Verdaderamente habría que ser ciego para no ver lo que pasa en usted como en la superficie de este mundo y pronto, en sus cielos. Todo esto lo sabe, todo esto se lo esperó, temió, usted creyó en eso, usted ahora no cree en eso, sino, finalmente usted lo vive ahora, sea su creencia o su incredulidad. Y, recuerde que en estos instantes que se celebran desde esta semana y que se abren en este día de la fiesta del Arcángel Mikaël, en este día usted queda en libertad para escoger, no como una elección de alma, pero como la demostración pertinente y perfecta del Amor que usted es.

Si hay Amor no puede tener miedo, si hay Amor no puede tener juicio, si hay Amor puede tener allí sólo la Humildad, la Integridad, puede tener allí sólo Alegría, puede tener allí sólo la Paz Indecible. Todo esto se lo sabe, usted lo vivió a veces, pero efectivamente, según sus vidas, un cierto número de elementos pudo deslizarse, intercalarse o interponerse entre usted y la Verdad Eterna. Todo esto no existe más. El Cielo fecunda la Tierra, la Tierra respondió al Cielo y usted lo mismo. No hay más que vivir simplemente con la misma sonrisa, la misma gentileza, el mismo Amor, no forzándole, sino simplemente estando en la espontaneidad y la totalidad del instante. No hay otro modo de casarse con el Cristo, de encontrarlo y de hacérselo. No hay ninguna otra alternativa. Ningún conocimiento le será de ninguna utilidad. Qué este conocimiento concierna a lo que ustedes fueron en el curso de sus peregrinaciones, ustedes Peregrinos de la Eternidad fueron suspendidos sobre esta Tierra, en que ustedes son acomodados o en que ustedes son debatidos en el seno de esta ilusión.

Todo esto lo pone a un lado ahora, ponga a un lado también su capacidad de observar como usted lo hizo, a ver lo que tenía que ver. Usted debe ir ahora más allá de la visión, más allá de la apariencia, penetrar en la esencia donde todo está en silencio, penetrar en la esencia donde verdaderamente hay una Alegría y donde hay un Cristo, que le espera como usted lo espera. Entonces no hay más espera porque esto está desde ahora. En el momento en que usted guarda silencio, en el momento en que usted no deja, no como un esfuerzo, sino como alguien que comprende que cuando volvieren a montar pensamientos, cualquiera que fueran, no son suyos, sólo pasan. Ustedes no son estos pensamientos que pasan, ustedes no son estos problemas como ustedes no son las satisfacciones que ustedes tienen en este mundo. Busquen la Verdad, busquen esto Último, no como colecta sino más como lo dije, como capitulación, como rendición a la Voluntad del Uno, a la Voluntad de la Fuente y a la Voluntad de Cristo Mikaël.

Esto es ahora, no en un futuro, esto no es mediante un ascetismo, a través de ejercicios, cualesquiera que sean, sino mucho más vivificándo en la plenitud y la totalidad del instante presente porque, en definitiva, cuando usted confía en el Cristo, usted confía en el obsequio. Usted tiene una Fe que levanta las montañas y sobre todo, más que esto, usted tiene el Amor que usted es y nada puede reemplazar este obsequio inestimable que usted mismo(a) se hace. Ninguna cantidad de dinero, ningún amor, ninguna alegría ni algún desamparo ejerce ningún peso delante de esto.

Sea cariñoso con la Tierra, sea cariñoso con su Cuerpo, sea cariñoso con la Vida y sea todavía más cariñoso con sus enemigos, porque el Amor vence todo, no existe ningún esfuerzo que pueda valorar delante del Amor. No el Amor que usted podría proyectar hacia un mismo ser querido o hacia el Cristo, sino realmente el Amor que usted es y para esto, todo el resto debe ser desechado, debe ser despojado.

Vivir la Humildad no es esconderse en el fondo de una cueva, es ser humilde en pensamiento, es ser humilde de verdad, es ser cariñoso cualquiera que sea la circunstancia que la vida le propone, cualquiera que sea el Ser al que le es hecho encontrar, sería sólo el tiempo de una mirada, el tiempo de un intercambio, entonces sí, la pregunta única y última que puede quedarse y que debe ocuparle, si esto ya no es hecho, es la decisión de acoger el Cristo, verdaderamente  acogerle y para acogerle usted mismo debe desaparecer, desaparecer a su historia, desaparecer a un futuro, desaparecer a las interacciones de unos con otros, para guardar sólo esta Esencia que es Amor, Libertad y Justicia en su sentido y su aceptación más noble.

Por supuesto hubo un número de preparaciones que usted había vivido más o menos pero, si usted realmente miraba de alrededor de usted, usted comprueba que hay unos hermanos y hermanas que se abren sin haber pedido nada y que están, instantáneamente, en la energía del Amor, en la presencia del Amor, porque se hacen Amor. No pidieron nada, no escogieron nada, no llevaron ningún ascetismo, alguna oración y sin embargo su alma es pura. Entonces no juzgue nada. Qué quien sea se le dirija, cerrado o abierto, libertado o hasta que sea el Cristo, acoja con el mismo Amor, ábrase a todos y a cada uno, ábrase a la Energía del Cielo, la Energía de la Tierra, cualesquiera que sean estas energías, cualquiera que sean las manifestaciones. Recuerde lo que le decía el Comendador: "lo que la oruga llama la muerte, la mariposa lo llama nacimiento", y usted está ahora en la crisálida.

Las manifestaciones vibrales que le rodean, las diferentes manifestaciones de lo que nuestros hermanos y hermanas orientales llaman chakras, los circuitos de energía, giran, diría, a régimen lleno. Déjelos girar, no les falta mas, simplemente vele y rece para quedar humilde, para quedar sincero, para quedar íntegro, no según su juicio sino según lo que el Amor y la Luz manifiestan en usted, a usted y para usted, y no hay otro, hay sólo usted, hay sólo una multitud de ustedes, con todo y sin embargo lo diferentes. Totalmente unidos a la misma Unidad, con mismo fundamento y la misma finalidad.

Entonces, si algunos de nuestros hermanos y hermanas no ven esto, déjelos en la libertad de gozar de sus experiencias, de sacar provecho de sus experiencias o de sufrir de eso, pero usted, conserve la misma mirada, la misma compasión, el mismo Amor. Lo qué sea con Cristo, que  esto sea con lo que le es más opuesto. Usted no tiene que proponer nada de otro de más, que verdaderamente que lo que usted es de verdad. Todo conocimiento es inútil para hacer esto. Usted no tiene nada que apropiarse, usted justo tiene que restituir el abrigo del efímero Cristo con el fin de que lave con sangre allí sus vestidos del cordero.

Todo esto le queda ahora actualizarlo, en manifestarlo de manera plena y entera, de manera total, de manera indefectible. Repítase esto cada mañana, no como una letanía sino como una evidencia que usted tiene que vivir desde su despertar, hasta su sueño. No tenga en cuenta más experiencias cualesquiera que sean, hasta las más espirituales que le conducirían a viajar en el seno de los mundos y los espacios multidimensionales. No tenga en cuenta encuentros que llevamos juntos, que por cierto fueron importantes y lo serán siempre, pero allí no es lo esencial, siempre se lo dijimos. Era sólo un medio de favorecer este nacimiento y esta apertura de puerta. La Puerta Estrecha que usted atravesó, la Puerta del Cristo que se abrió en usted, la mano del Cristo sobre su hombro, al más próximo de su Canal Mariano. Somos allí también para usted, estamos allí para nosotros, en la misma Unidad, en la misma Verdad.

Por supuesto este mundo no es hecho al Amor, usted lo sabe aunque el Amor obligatoriamente está presente para la manifestación de toda vida, hasta alterada, hasta desviada como es el caso sobre esta Tierra. Esta desviación, esta falsificación se acabó desde el principio años 2009 y va a su término ahora. Instálese en la Paz porque cuando la Paz llegará, si usted mismo(a) no es la Paz, cómo podrá vivir usted la Paz? Esta Paz podría ser vivida como una intrusión, como algo que no fue querido, es esto lo que usted desea? Qué desea no su alma, qué simplemente desea su conciencia, allí, dentro de un momento, haciendo caso omiso de todas las penas, de todos sufrimientos y de todas alegrías que usted pudo vivir, en las circunstancias de esta vida como de todas su vidas. Viene un momento cuando hay que abrir los brazos o cerrarlos y esto es lo que le vale. Pues quédese en esta Humildad y esta Sencillez y sobre todo quede abierto a lo que le dé vida a vivir, sepa que ni su mental, ni su conciencia podrá jamás conocer totalmente los pormenores de una situación que fuerza la entrada en su vida, porque simplemente usted tendrá las aclaraciones posteriormente, en el momento en que usted practica la Confianza, la Fe, porque la Fe levanta las montañas, porque en la Fe absoluta no puede existir pregunta.

El Cristo llenó todos los intersticios vacantes en usted. No hay más intersticio para la sombra, hay un sitio sólo para la Luz pura. Tanto pues vengo a exhortarle, a situarme tampoco simplemente como el observador, tampoco simplemente como el que comunica con nosotros o entre nosotros, sino como quien está allí, radiante y apacible y el que no quiere nada, que no pregunta nada ni quién es. Allí se encuentra el éxtasis, pero más allá del éxtasis se encuentra la Paz. Más allá del éxtasis se encuentra la Verdad que es común de cada uno, porque esta Verdad no puede sufrir ninguna derogación, hasta en el seno de este mundo. Este mundo que no puede con más limitaciones, este mundo que no puede con más marcos establecidos y solidificantes, que impiden la Libertad y es sin embargo el mantillo del que usted tiene origen y del que usted despega hacia la Verdad Eterna, aquí hasta sobre este mundo.

Vele y rece, sea compasivo con usted mismo(a), sea sobre todo este Amor espontáneo que emana de usted en el momento en que usted hace caso omiso de lo que concierne a su persona. Porque el Amor no concierne a su persona sino concierne la totalidad de la Vida en todas sus manifestaciones. Tan pues usted encontrará al hijo, usted encontrará su Eternidad y sobre todo usted encontrará el Cristo, y sobre todo usted encontrará la Libertad, no la que se acomoda con un libre albedrío cualquiera, no la misma que se acomoda con un karma cualquiera o con una limitación cualquiera, pero es la Libertad total y absoluta de la conciencia por fin libertada, liberada de los acondicionamientos y, sobre todo, liberada de sus miedos. Hay sólo un miedo y un Amor, esto ha sido dicho numerosas veces, muéstrelo, el mismo (a) demuéstreselo, no como un esfuerzo, no como un ascetismo, sino instalándose en la Eternidad del instante que contiene todos los demás instantes, que contiene todos los demás momentos.

Cristo no puede estar sino allí y en ninguna otra parte, en el corazón del Corazón, en el centro del Centro, entre lo que usted llama, me parece, Unidad, la Puerta Unidad, la Llave Al, el chakra del Corazón, lo que usted llama el 9o Cuerpo o El cuerpo de Brillo del Divino, así como lo llama Ki Ris Ti. Todo esto se alquimiza con el Canal Mariano y con Cristo que desemboca en la Alegría, la Alegría sin objeto, sin soporte, que no depende de ninguna circunstancia, porque la Vida y la Creación son Alegría Eterna. Allí que en la privación de esta Libertad, y de esta conexión, sólo usted encontrará el sufrimiento, esta conexión, esta Verdad pone fin a todo sufrimiento, a todo interrogatorio, a toda interrogación y a toda duda.

 Apóyese en Él como me apoyé en Él en la vida mía. Lo que hice en mi vida así como algunas de mis Hermanas, sea Hildegarde, sea Santa Teresa, sea María misma. Todo esto puede realizarlo del mismo modo. Recuerde que el Cristo había dicho, en vida suya, en encarnación, ya le decía, como lo retranscribieron los que lo retranscribieron: "lo que hago, usted lo hará y mucho más grande todavía", no porque usted es Todo este mundo pero, justamente, porque usted no es nada en este mundo.

No se trata de autoflagelarse, no se trata de se le automutilarse, no se trata cuanto menos de negar la Vida, sino de aceptarlo totalmente con todo lo que le presenta, porque hay en usted una posibilidad de trascendencia y de resiliencia que es limpia de usted y que le permitirá, sin esfuerzo, sin dificultad, de hacer como el Cristo sobre su cruz: "Padre, devuelvo mi Espíritu entre tus manos". Pero recuerde que antes de decir esta frase hubo otras frases que posiblemente, ha pronunciado usted: " mi Padre, por qué me abandonaste ", la agonía al Jardín de Getsemaní, al Jardín de los Olivos.

 Todo esto es lo que usted vive de momento, exactamente es la misma cosa con una intensidad que es fuera de usted, con palabras y acontecimientos de su vidas que son fuera de usted, pero que, en definitiva sólo traducen la única Verdad, la del Cristo, de su vuelta a usted y en la superficie de este mundo, no por las vías acostumbradas, diría, pero la primera encarnación del Cristo era una vía acostumbrada? Allí es el secreto.

He aquí lo que tenía que decirle, sea Hombre, sea verdad y sea Amor porque usted lo es y he aquí que todo el resto sólo pasa y perecerá hasta antes de que su último soplo, en este mundo, sea apagado. Entonces ocúpate de lo que usted es más que de vuestro parecer, más bien que de su cuenta de banco. Pero, una vez más, no es cuestión de negar el mundo, sino cuanto más de trascenderlo, de sobrepasarlo siendo plenamente presente, plenamente puestos los pies en el suelo, la cabeza en las estrellas y el Corazón en Eternidad. Esto es posible instantáneamente. No hay ninguna barrera que el Cristo no pueda desvanecer con una mirada simple. Usted tiene la misma capacidad, usted tiene la misma potencia y hasta más grande, pero sea humilde para esto. Debes desaparecer para aparecer en otro lugar, quedándose aquí, pero trascendido, transparente y cariñoso.

El tiempo vino para esto, el tiempo vino para soltar todas las cargas, porque lo que se le pone, en términos que son abstractos de usted una vez más, es: ¿quieres ser la Eternidad, quieres seguirme, jugar a sufrir, jugar la experiencia de La Tierra? La Tierra no estará más allí para esto, porque pasa por una otra octava de manifestación, por otra octava de apariencia que no tiene que ver nada con el mundo que sus sentidos perciben. Entonces, ha usted de ver, usted sigue a la Tierra en su ascensión, vive su ascensión? Ha usted de decidir. No hay ninguna barrera que el Cristo no pudiera disolver, no hay ninguna condición, sea de salud, moral, social o afectiva que pueda, de ninguna manera, impedir a El que llama y de volver si usted le acoge.

Amar y servir en la Humildad y en el tamaño de la conciencia libertada, en el tamaño del alma disuelta por la potencia del Fuego del Espíritu. Todo esto está ahora. No hay esfuerzo porque, si hay un esfuerzo, entonces no es el Amor. El Amor no es un esfuerzo, el Amor es salvado de un esfuerzo. Vea esto en sus vidas y rectifique, si esto es necesario, en sus comportamientos, en su modo de sonreír, en su modo de mirar, en su modo de hablar. No diría que hay que girar siete veces la lengua en su boca, sino llame siete veces al Cristo antes de expresarse, sobre todo cuando hay una circunstancia o una situación o una comunicación delicada y usted verá que la Luz hará su obra, mucho mejor que las explicaciones que usted podría aportar a eso o la misma inteligencia que usted podría poner en eso, porque la inteligencia de una persona jamás logrará alcanzar la inteligencia del Corazón y de la Luz. Se trata de dos cosas que son inconciliables e irreconciliables, diría, esto usted lo sabe, usted hasta lo vive para muchos de ustedes, una vez más a su manera, pero cada lección, cada alegría, cada pena y cada dolor son los mismos estimulantes para permitirle encontrarse y encontrar al Cristo totalmente.

Sea perfectamente consciente de esto, sea perfectamente lúcido y sobre todo sea humilde. Esto no quiere decir, una vez más, borrarse o desaparecer de toda relación, de toda comunicación o de toda actividad, sino de trascender lo que usted lleva en su vida a la luz del Amor, de alumbrarlo por el Amor y de manifestar sólo el Amor. Hiciera lo que usted hiciera de su vida, emprenda lo que usted emprenda hoy, el Amor es simple, el Amor es fácil, el Amor es evidencia. El mental y la persona es resistencia y dificultad y es contrariedad. El Amor jamás será una contrariedad y si hay contrariedad de momento, esto es atado, en usted, sólo al encuentro del Cielo y de la Tierra, es decir el encuentro de su efímero y de su Eterno. Si usted acepta este encuentro, entonces el efímero mismo desaparecerá, sin esfuerzo, sin voluntad, sin deseo. Vaya y dedíquese a sus ocupaciones pero hágalo con Amor, cualesquiera que sean estas circunstancias, cualesquiera que sean estas ocupaciones.

En resumen, diría hoy más que nunca, es en el cumplimiento de su vida, en el cumplimiento de este cuerpo, en lo que tiene que manifestar, cualquiera que sea su edad, que usted esté en la última parte de su vida o en la primera parte de su vida, que usted sea un hombre, que usted sea una mujer, que usted sea inculto o un letrado, esto no tiene ninguna incidencia sobre el Cristo que está allí. Entonces ha usted de ver, de instalarse en lo que usted es.

He aquí lo que tenía que llamarles la tención, simplemente y humildemente.

Soy Gemma Galgani, su hermana en Eternidad, la que lleva la Unidad, la que se casó con el Cristo, y hoy ustedes todos puede ser Gemma Galgani, ustedes todos puede ser Hildegarde de Bingen, pero para esto hay que aceptar no ser nada más, excepto ser Todo para el Cristo.

He aquí lo que tenía que decirles, un estímulo, una exhortación que va allá, que va dónde, hacia el Corazón del Corazón, en el centro del Centro, allí dónde está lo que nuestros Hermanos Antiguos llamaron la Presencia Infinita o la Última Presencia. La Morada de Paz Suprema está allí, no tiene que hacer de sus sufrimientos, sus dolores, sus dudas, sus interrogaciones o hasta sus alegrías ya esto se instala cada vez más. Vívalo y demos gracias juntos.

 Soy Gemma Galgani y les quiero.

 Que la Paz, el Amor y la Paz del Cristo desciendan en usted y suba en usted.

 Hasta pronto.


 Fuente: Les Transformations