lunes, 12 de octubre de 2015

LA ÚLTIMA RONDA DE LOS ARCÁNGELES ( II de VII )



Octubre 2015

MIKAËL

Soy Mikaël, Príncipe y Regente de las Milicias Celestes. Hijos de la Luz Una, permitidme a mi también, por mi presencia en este lugar, en este espacio, depositar sobre vuestros hombros, yo también, mi Manto Azul. Vengo para activar la revelación de las últimas llaves Metatrónicas, aquí y ahora, rebautizándoos en el espíritu de la Verdad por la Gracia de Cristo y por decreto de La Fuente.

Mi presencia en vuestros cielos como en vuestro corazón, viene para abrir el cielo de la Tierra, permitiendo a la Flota Mariana organizar la Llamada de María. Vengo para abriros a vuestra última verdad, depositando el sello de mi Fuego y de mi Manto en el Templo de vuestra Eternidad. Mis palabras serán también pocas, entrecortadas con silencios, con el fin de digerir y de haceros vuestra, la verdad de mi Presencia en vuestra Presencia.

Amados del Uno y amados de la Fuente, el tiempo ha llegado de revelarme de manera visible en vuestros cielos y en vuestro corazón, revelando a través de este cuerpo la llama sagrada de vuestra propia consagración, marcando la vuelta a vuestra Eternidad si tal es vuestra libertad.

Vengo para poner punto final, de manera visible, al olvido colectivo de la verdad del Amor.

Vengo en vuestros cielos, y no solamente alrededor de vuestro Sol, para abrir la vía que finalizará la última reversión de las conciencias así como para la Tierra.

Vengo en vuestro corazón para facilitar vuestra identidad, para facilitar el Amor, para facilitar la verdad, no sólo ahora en vuestra Casa limpia sino alumbrándola con miles de fuegos, los fuegos de la Resurrección. Con las doce llaves reveladas y manifestadas que os hacen revivir en cierto modo, con otra octava, las doce etapas vividas en el momento de las Bodas Celestes, durante nuestros encuentros, hace unos años de vuestro tiempo.

Ya no vendré más para encuentros porque me instalo definitivamente en el corazón de vuestro corazón una vez atravesado el cielo de vuestra atmósfera y las barreras de vuestra cabeza. Así que desde ya sello en vosotros la consagración de la Verdad, la consagración de mi sello.

Vengo pues para manifestarme a vosotros de la misma manera que conocéis a los seres de la naturaleza, los Ancianos, las Estrellas y los Arcángeles, ya no de manera personal e individual sino para el conjunto de las conciencias de esta Tierra.

Vengo pues para abrir camino al Arcángel que me sigue, el ángel de la Reversión y de la Presencia. Del mismo modo despejo en vosotros, con el Fuego del Espíritu, lo que puede quedarse anclado al efímero, anclado en el seno de los límites, los vuestros como los de este mundo.

Del mismo modo vengo para sellar la armonía real de las dos Coronas radiantes de la cabeza asociadas con la del corazón, con el fin de que vuestro cielo y vuestra tierra hagan sólo uno en la verdad de la conciencia, con el fin de que vuestra cabeza y vuestro corazón no estén más separados sea cual sea su función.

Así, tiene lugar en vosotros la Resurrección. Así, tiene lugar en vosotros, por mi Presencia en vuestro cielo, el sello indeleble de la verdad ígnea del Fuego primordial, instalando en vosotros el estado de Gracia y el estado de la Verdad donde todo retorna a su transparencia, a su luz y a su autenticidad. 

Entre cada una de mis palabras, como para cada uno de los Arcángeles a continuación, se halla la certeza de la Presencia y de la Ausencia.

En cada corazón de esta Tierra encenderé el Fuego de la compasión, el Fuego del Amor, dándoos una sensibilidad amplificada del Amor de María que os será entregado en el momento de su Llamada, momento de la última Gracia en este fin de la ilusión, en este fin de toda ilusión, de vuestra Resurrección, resurrección a la Vida Eterna, resurrección a la Vida, resurrección al Espíritu, resurrección a la Libertad.

Las señales de la Luz se hacen cada vez más evidentes y más impactantes, en vosotros como en la superficie de este mundo, poniendo punto final a la angustia de la muerte, poniendo punto final a la angustia del efímero y revelando lo que sois verdaderamente en la mirada de todos, en la mirada de cada uno.

…Silencio …

El bautismo de Fuego, de manera visible y ya no interno, en el mismo seno de la ilusión de este mundo, desvela de manera impactante la verdad, la transparencia y la claridad del Amor.

…Silencio …

Escuchad y oíd, en el silencio de vuestro corazón, el estruendo del cielo y de la tierra ilusorios, poniendo al desnudo la joya.

Vuestro corazón de fuego avivará el estruendo del derrumbe de las ilusiones y activará al mismo tiempo la plenitud del Silencio, revelándose a sí mismo el Amor.

…Silencio …

Se juegan en vosotros, en cada uno de vosotros, el último juego de las ilusiones, el último juego de la revelación de lo que siempre estuvo presente a pesar del encerramiento, dando, en cierto modo, un acceso libre a cada cual que está en el silencio del corazón, de poner punto final a todos los velos aislantes y que os encierran.
Vengo también para aclarar sobre la finalidad del trabajo de los cuatro Elementos o cuatro Jinetes, que os permiten ver a los Dragones, a los Elfos, a los Gnomos y a las Ondinas, así como a todos los pueblos de la naturaleza, que os permiten ver los engranajes de la ilusión de este mundo, no sólo a nivel individual sino mucho más a nivel colectivo; un período que es vivido por cada humano encarnado o bien con la Gracia o bien con negación o bien con ira. Pero allí también, lo que emergerá de vosotros no es otra cosa que la ilusión del juego de la escena del teatro.

...Silencio …

Al Fuego del Cielo le responde el Fuego de la Tierra, al Fuego de vuestro cuerpo y de vuestro corazón le responde la Presencia de Cristo, por la Gracia del Espíritu del Sol, acompañado del Coro de los Ángeles.

…Silencio …

También, en vosotros como por mi presencia como Mikaël, Príncipe y Regente de las Milicias Celestes, poniendo mi sello en el cielo de esta Tierra, tomo, de manera temporal, el papel de Príncipe y Regente de las Milicias de La Tierra con el fin de que los hijos del Uno, todavía atrapados con lo que queda de ilusión, puedan descubrirse, sin vergüenza y sin pudor, a su estado de ser real, a su conciencia real en el seno de las manifestaciones de los Mundos Libres, aquí mismo sobre esta Tierra.

…Silencio …

Así, lo que podía quedarse ocultado en el seno de vuestras sombras residuales posibles, como en el seno de los engranajes ocultos de este mundo, se desvelará cada día un poco más, bajo la iluminación de la Luz, porque la intensidad de la radiación Ultravioleta, la intensidad de la emanación del Sol Central, la intensidad de mi Presencia y de vuestra Presencia, ya no permitirá, sea cual sea la sombra, poder ocultarse más en el seno de vuestra Presencia o en el seno de los engranajes de este mundo, finalizando así la obra de disolución total e irremediable de las últimas líneas de predación pudiendo todavía manifestarse por los juegos de las creencias en el seno del sistema de control de la mente humana, aunque ya bastante difuminadas y bien disueltas por el esfuerzo de los que anclaron y sembraron la luz.

Así, vosotros mismos podréis decir, según los momentos: « Soy el Ángel Mikaël que es como Él, la Fuente ». Así manifestaréis la Gloria de Cristo, independientemente de toda persona presente todavía en el seno de vuestra conciencia, dándoos el acceso, si ya no es el caso, a la trans-dimensionalidad de vuestra Resurrección en la mismísima superficie de este mundo.

…Silencio …

Pasando también por vuestro cielo, avivaré las brasas del fuego de la ilusión, enseñando entonces a cada uno la ineluctabilidad de lo que sucede, sea cual sea la aceptación o la negación. Así deposito en vosotros de nuevo, y por segunda vez, el sello de la Resurrección.

…Silencio …

Soy Mikaël, Príncipe y Regente de las Milicias Celestes y Terrestres, en la acogida de vuestro corazón se realiza la acogida de mi Presencia, sellando así también, con otra octava, la Nueva Eucaristía, el sacramento perpetuo de la Verdad. Entended bien más allá de mis palabras, entended bien más allá de nuestras Presencias comunes, el sentido y el peso de mis palabras con el fin de que se establezca la Verdad del Uno aquí mismo en este mundo.

…Silencio …

Así que estáis ahora marcados con el sello de la Liberación y de la Resurrección, siendo cada uno de manera individual el testigo y el receptáculo de la Verdad en el mismo seno de este cuerpo y de esta conciencia. Dignaos en recibir mi última bendición antes de recibir mi bendición visible por los ojos de todos.

…Silencio …

Así, cada uno de vosotros, desde ahora, podréis dar vuestra paz a cada hermano y hermana encontrado y en cada relación encontrada. Sean cuales sean las circunstancias de guerra en el exterior, la paz interior acabará con todo lo que podrá molestar y oponerse al restablecimiento de la Verdad y a la Ascensión.

Soy el Arcángel Mikaël y os doy mi paz. Adiós, en el Templo de nuestro corazón.