lunes, 12 de octubre de 2015

LA ÚLTIMA RONDA DE LOS ARCÁNGELES ( III de VII )



Octubre 2015

URIEL

Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión. Bien amados hijos de la Ley del Uno, en Verdad y en Unidad, dignaos en recibir y acoger la Gracia de mi Luz Blanca. Vengo hacia vosotros como Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión, acompañando vuestra liberación.

Así inicio con vosotros el canto de la liberación, el que sopla el Espíritu del fuego de la Libertad, el que sopla el espíritu de la Verdad. Así, en vosotros, el Paracleto se activa. Así, en vosotros deposito la activación de la tercera llave, la que os permite vivir el Pasaje con facilidad, permitiéndoos atravesar las orillas de lo conocido, con el fin de reencontraros en el esplendor de la Verdad reencontrada, con el fin de reencontraros en el canto de la Libertad, entonando de manera perpetua la gloria de la Verdad y la verdad del Amor.

Bien amados hijos de la Ley del Uno, vengo para cantar al Templo de vuestra Presencia el canto de la Libertad, el canto de la Llamada, el que acompaña el pasaje de lo conocido a lo desconocido, dándoos a vivir finalmente el soplo y la verdad de la Eternidad, el soplo y la verdad de vuestra belleza.

Amados del Uno, hijos del Uno, canta en vosotros el canto de la Libertad, canta en vosotros el Silencio de la Verdad. Entre mis palabras se depositan en vosotros el principio y la esencia de la Libertad Eterna, de la Verdad, apareciendo por fin sin frenos y sin resistencias, apareciendo por fin en la Llamada de María y en la Llamada de los Arcángeles, dándoos a vivir la verdadera Libertad con el fin de ver con los ojos de vuestra carne la majestad de la Luz, con el fin de que nunca más la menor duda pueda subsistir en el seno de la entropía de este mundo.

Aquí mismo, aquí y en todas partes, aparece en vosotros el canto y el soplo del Espíritu, el que por fin logra emerger desde el interior hacia el exterior y del exterior hacia el interior, dándoos precisamente el ritmo de vuestra Libertad, el ritmo de vuestra liberación. Así que acoged y dejad obrar las fuerzas de la Luz, dejad obrar la verdad de la Luz, con el fin de que el Pasaje se realice en vosotros de la manera más sabia, con el fin de que el Pasaje se realice en vosotros de la manera más directa, esplendorosa y satisfactoria.

Así que abrid lo que todavía puede quedar por abrir y dejad lo que todavía debe ser dejado. Así que abrid y dejad emerger en vosotros el canto de la liberación, el que es concomitante a la Llamada de María, como en un último estertor ligado al sufrimiento, os abrís a la verdad del Amor, a la infinidad de los posibles y a la fuente de las fuentes, dándoos a vivir y a experimentar lo que es la verdadera Libertad, fuera de todo marco, fuera de toda referencia y fuera de toda ilusión.

Así el soplo de la Verdad y el soplo del Espíritu viene para cantar a la puerta de vuestro Templo, viene para ajustarse lo mas cercano a vuestro corazón, con el fin de adornar vuestro Corazón Ascensional con las luces de la Verdad, con los sellos arcangélicos, con las luces de vuestro cuerpo de Eternidad y con las luces de todas las dimensiones y de todas las direcciones del espacio cercano y lejano a La Tierra. Así el Sol viene a casarse con La Tierra, bautizando en vosotros el Espíritu Solar, bautizando en vosotros, en el Espíritu de la Verdad, la Presencia Una de todas las Presencias que se expresaron por diversas voces en vuestro Templo interior.

Así el tiempo ha llegado para vivir el Silencio, el de la plenitud del ser y del Espíritu, soplando sin interrupción sobre el terreno fértil de vuestro corazón y de vuestra experiencia, germinando y al mismo tiempo eclosionando, al mismo tiempo cosechando los frutos de la liberación, el acceso a la Verdad Suprema, la de vuestro ser que ya no es el observador, que ya no es el que juega un papel, pero que está antes de la mismísima presencia del observador.

En estos tiempos en los que no habrá nada más que observar que no sea la Luz, visible en el declive de la ilusión de este mundo, poniendo punto final a las últimas estructuras y a los últimos condicionamientos de los hábitos de vida en el seno de la ilusión. Así vengo para facilitar vuestro último Pasaje, el que os revela en totalidad y completamente la Verdad de vuestro Ser, la Verdad de la Fuente y la Verdad del Absoluto, con el fin de poner punto final, si tal es vuestra vibración, si tal es vuestra Presencia, a los juegos de luces y sombras que existen en el seno de este mundo.

La Luz no necesita ninguna oscuridad, la Luz Es de toda Eternidad, sea cual sea el color, emanando su propia luz, emanando su propia Verdad, cantando la sinfonía de los mundos, la sinfonía de los cuerpos celestes como de los cuerpos humanos.

Así estáis invitados, ya no a la danza de los Arcángeles sino a vuestra danza, con el fin de encontrar el aro de la Eternidad, el que os hace ascensionar en la espiral de la Lemniscata Sagrada, en la espiral de la Libertad donde toda libertad sólo puede descubrir otra libertad, permitiendo la creación de todos los posibles, o el descanso en el seno de la ausencia de creación. Allí está vuestra Eternidad, allí está la verdad de cada uno, quien lo acepte o quien lo niegue. Es el don de la Gracia a vosotros mismos, por el estado de Gracia y la acción de Gracia, que os permite tomar el camino más directo de la liberación, el de la humildad, el del corazón por fin reencontrado a su origen primero, como a su última finalidad, la del Amor, el de Cristo y el de la Conciencia.

Hijos del Uno y amados del Uno, escuchad y oíd el canto de la liberación, el de la verdad infinita de la belleza de La Fuente, en cualquier creación o recreación que sea. Entonces, allí, en el silencio de vuestro Templo lleno del Espíritu del Sol, preparado para acoger al Cristo y a la Llamada de María, revestido del Manto de María y de Mikaël, vengo para iluminar con el Blanco de mi Presencia, la pantalla de vuestra conciencia, poniendo punto final a las sombras, poniendo punto final a los juegos, poniendo punto final al efímero. La hora ha llegado de cantar el canto de la liberación, no solamente el de la Libertad, sino más bien el de la actualización de la Libertad, en el mismo seno de vuestro mundo tan privado de la esencial libertad de la conciencia.

Amados del Uno, vengo para depositar en vosotros el sello de la liberación, vengo para depositar en vosotros el sello de la estabilidad de la presencia luminosa del Espíritu alumbrado en el seno del soplo del Espíritu y del Fuego de la Verdad. El Fuego de Cristo toca vuestras puertas, haciéndoos atravesar lo que queda por atravesar, sin dificultad, en el momento en que vais en el mismo sentido de la travesía sin ir a contracorriente, sin oponeros a nada de la Gracia, a nada de la Inteligencia.

Así, vengo para acariciar lo que en vosotros abre el cerrojo de las últimas puertas cerradas con los cerrojazos del miedo y de la incomprensión de lo que sucede en vosotros como alrededor vuestro, sobre este mundo. Porque no hay ninguna respuesta que dar a este mundo, hay que dejarlo apagarse él mismo en el seno de las brasas de su fuego devorador que no acepta el Fuego de la Verdad. La hora de la Ascensión de La Tierra, y no solamente la de su Liberación, sonó por fin al reloj cósmico del Sol, al reloj cósmico de vuestro corazón. Así se manifiesta desde ya la llamada a la vacuidad, la llamada al Silencio, la llamada a la Paz. Entonces ¿oís el sonido de la paz, oís la frecuencia, aquella última precediendo la calma, precediendo la instalación uniforme y definitiva de la Luz Una en el seno de vuestra conciencia, como en el seno de este mundo?.

Muy amados hijos de la Ley del Uno, después del acompañamiento que habéis, tal vez, seguido, que habéis, tal vez, acompañado, reproducido y vivido en vuestro Templo, ha llegado el momento ahora de no esconder nada detrás de la pantalla del juego, de no esconder nada detrás de la pantalla del teatro, con el fin de que ninguna pantalla pueda interponerse entre vosotros y vosotros mismos. Para cada uno de vosotros, en cada momento y en cada respiración que tomáis en la superficie de este mundo, el soplo del Espíritu os devuelve a vuestro Espíritu y os devuelve a la Eternidad.

Así que escuchad el canto de la liberación y dejadlo cantar en el silencio de vuestro corazón, alrededor de vuestra cabeza, y en todas las partes de este cuerpo chispeante de Luz, exultando la alegría del reencuentro. Porque se trata de un reencuentro, con lo que se creía perdido o extraviado en este camino de La Tierra. El camino de La Tierra, la prueba de la compresión, la prueba del olvido, toca a su fin. Ya es hora de acordarse, no de vuestras memorias, sino de lo que sois en realidad, ya es hora de vivirlo en totalidad y completamente. Es lo que se abre en estos días en vosotros, es lo que se abre a vuestros sentidos, es lo que se abre con vuestras percepciones, es lo que se abre con vuestras cogitaciones existiendo todavía en vosotros.

Entonces, obrando en el seno del Misterio, de la Revelación, vengo para depositar este canto de la liberación, este canto que no es solamente el de la Libertad o el del Amor, sino el que engloba todos los demás cantos, el canto de todos los posibles, de todas las experiencias, en las dimensiones que sean. Allí está la Luz Blanca, la de la Unidad, la de la Verdad. Sean cuales sean vuestras experiencias pasadas, sean cuales sean vuestras entradas pasadas, hoy, y cada día que pasa, es un día nuevo, instalándoos de manera cada vez más evidente y flagrante en la evidencia del Amor.

Amados del Uno, hoy comenzáis a ver más claro las vicisitudes de la ilusión, las vicisitudes del encerramiento, con el fin de vivir y de llevar el estandarte de la liberación y de la libertad, a cada uno y en cada sonrisa, en cada gesto, en cada palabra como en cada silencio, en cada ocasión como en cada circunstancia, estableciendo de manera firme y definitiva, la verdad de lo que sois. Y de veros, los unos y los otros, más allá de toda máscara, más allá de toda frecuencia, más allá de toda vibración, poniendo al desnudo al átomo original, el del Amor, el del Espíritu, dejando que él mismo obre, y que por él mismo, obre en vosotros mismos.

Así se despliega el canto de la liberación, alumbrando por vosotros mismos y por la Luz, sin deseo y sin venganza, sin juicio y sin prisa, lo que se despliega sobre la pantalla de vuestra vida, aquí mismo y en otra parte. Aquí mismo y en otra parte, en esta vida, el canto de la liberación ha sonado, anunciando las Trompetas, anunciando la Llamada de María, anunciando la vuelta de Cristo, a vuestra Presencia como a vuestra Ausencia en este mundo, dándoos todavía más pesos y más densidad a la Verdad Eterna, liberándoos de toda obligación y liberándoos de todo lo que habéis considerado hasta ahora como roles o funciones esenciales en el seno de este mundo.

La vida continúa, pero con otra octava. La vida se transforma, y es de hecho su característica esencial. Así viene a recordároslo el canto de la liberación, haciéndoos expurgar y evacuar de vosotros, exactamente lo que no sois, exactamente lo que no es de la Gracia de la Luz y de su Inteligencia. La Inteligencia de la Luz disuelve y hace desaparecer la inteligencia de la persona porque en el seno de la Luz, no hay otra exigencia que de Ser uno mismo esta Luz donde todo se resuelve, donde todo es posible y donde nada puede ser imposible por la Gracia del Amor, por la manifestación de la conciencia y por la presencia, en el seno de la Ausencia, del Absoluto mismo.

Muy amados hijos de la Ley del Uno, vosotros que habéis seguido los preceptos de la Ley del Uno y habéis aplicado a vuestra medida la Ley del Uno en el seno de vuestra vida, hoy se acabó el tiempo del esfuerzo, porque esta liberación no es un esfuerzo, sino más bien un Abandono, como ya lo sabéis. Conforme a vuestro Abandono, el Pasaje de la liberación se hará con felicidad y ligereza en vuestra densidad de Amor, en vuestra densidad de Presencia o en la ligereza de vuestra Ausencia. Así se realiza el último Pasaje, el que obra en el seno de la Luz Blanca, finalizando las diferentes obras que habéis emprendido durante estos años, llevándoos a la cima de la montaña, llevándoos a la cima de vosotros mismos, devolviéndoos así al corazón del corazón, a la esencia de la esencia y a la verdad del Ser Supremo en su esplendor, su realeza, su consagración y su manifestación, o su ausencia de manifestación, en el seno de la conciencia que sea.

Así, se eleva en vosotros la verdad de la Libertad y la libertad de la Verdad. Así, se eleva en vosotros el Corazón Ascensional dándoos la gracia y la sonrisa, dándoos a percibir más allá de toda apariencia y más allá de todo juicio, la verdad de vuestro Ser, la verdad de cada Ser, la verdad de toda vida persiguiendo, no un fin, sino manifestando simplemente el despliegue de la Vida en el seno de los multiversos y los universos.

Así, el canto de la liberación viene para daros un empujón a lo que puede estar todavía paralizado por el miedo o por el olvido, con el fin de desincrustaros de lo que todavía puede parecer ser un bloqueo o una negativa, inconsciente o consciente, de la Luz en su totalidad. La Libertad y la Responsabilidad es hoy vuestro único papel, el de acoger con el corazón abierto, con los brazos abiertos y con la conciencia abierta, la realidad de los multiversos y de los universos que vienen  a entrechocarse a la superficie de este mundo, mostrándole el camino de la Luz, el que no conoce ningún error, ningún camino falso, y sobre todo el que permite todos los pasajes a cualquier dimensión que sea.

Allí está la única Verdad, con el fin de no ser más tributario de un cuerpo efímero, con el fin de no ser más tributario de alguna relación ni de otro apego que no sea el de la Libertad, de la conexión con la Fuente y de la sabiduría del Absoluto al fin reencontrado.

Allí está el canto de la liberación, donde soltamos todos los pesos a los pies de Aquel que viene a presentarse y que llama a la puerta, a los pies de Aquella que viene a entregar la última Gracia en el seno de este mundo.

Amados del Uno, escuchad y oíd, descansad en el silencio del corazón y dejad obrar la alquimia de la Luz, dejad obrar la siembra del mundo nuevo y de las nuevas Moradas, sea cual sea la vuestra, donde no hay ningún sufrimiento y ninguna división.

Se acaba la fragmentación. Los pedazos vuelven a pegarse con el fin de daros cuenta de que no hay pedazos, que sólo está el Uno, que sólo está la Verdad Suprema del Ser, manifestado como en el seno del Absoluto. La hora es de la liberación y el canto que entrego por mi sello depositado sobre la frente y en el corazón, permitiendo la simbiosis y la resolución de todo lo que todavía ha podido, en el seno de vuestras peregrinaciones sobre este mundo, paralizar unos elementos en vosotros.

Así vais a descubrir la danza del Silencio, ya no expresado a través del cuerpo, sino expresado a través del Espíritu directamente, porque el cuerpo ya no es útil con lo que va a suceder, y sólo os servirá para tener un refugio provisional con el fin de que la gestación llegue a buen termino y que la liberación se haga con una gran carcajada cósmica.

Porque todo es un juego, y el juego se acaba con el fin de que vuestro juego también acabe con esta carcajada de reencuentros cósmicos, reencuentros de la Eternidad, ya no por experiencia, ya no por momentos, ya no por etapas, ya no como una esperanza, ni una creencia, sino como la realidad de vuestro instante presente, con cada respiración, con cada movimiento, con cada gesto y con cada sentido vivido en este mundo.

Esto se vive ahora con una gran facilidad, con una gran sencillez y con una gran evidencia, a la medida de vuestra liberación.

Así que, amados del Uno, escuchad y oíd lo que os entrego en el seno de vuestro Silencio, en el Blanco de la Verdad, en el Blanco de la Unidad, aquí mismo y ahora. 

…Silencio …

Tal es el canto del Silencio, donde la evidencia llena todo el sitio y todo el espacio. Este mismo que resuena en vuestro Templo, abriéndoos a los sonidos del Último y a las últimas llaves de la liberación. A vosotros que sois benditos entre los benditos, con el fin de que os volváis los que sois, los seres de Fuego, los benditos Elohim y los benditos Néphilim.

…Silencio …

Escuchad, escuchad lo que sopla en vuestro oído, el espíritu de la Verdad. Escuchad lo que sopla en vosotros, el Espíritu del Sol. Escuchad lo que sopla en vosotros, la animación de los Elementos. Escuchad lo que sucede en el Silencio.

…Silencio …

Así, en este Silencio, el Verbo Creador y el Verbo Creado se unen al Silencio de la Eternidad y al sonido primordial. 

…Silencio …

Así, seréis tomados por la Gracia y ya no por el temor. Tomados por la Gracia, por su ligereza y por su belleza, acompañados por el conjunto de lo que sois, manifestado sobre la pantalla de vuestra conciencia como unos Arcángeles, como unos Ancianos y unas Estrellas. Está en vosotros, lo sabíais, lo vivíais unos instantes y unos momentos. Queda establecerlo de manera firme y definitiva, desapareciendo de lo que no es Verdad.

Así, en el Blanco de mi Presencia, sello en vosotros el sello de la liberación donde ningún arrepentimiento es necesario porque así es la Gracia, porque en el seno de la Gracia todo es Don y todo es dado. Así es el Espíritu de la Verdad.

…Silencio …

Entonces acoger y oír… el Silencio de nuestras Presencias …

Así, el Silencio está presente …

Así, el corazón es libre.

Porque en verdad, sois la Vía, la Verdad y la Vida, pero sois también el Silencio de la Eternidad precediendo toda vida.

…Silencio …

En la liberación, estad orgullosos de la Verdad de vuestro Ser Eterno. Estad orgullosos y humildes ante la majestad de lo que está allí.

Así como nosotros también inclinamos la cabeza ante la majestad, vosotros también levantaréis la cabeza antes de inclinarla en un gesto de gratitud y de reconocimiento eterno hacia vosotros mismos y hacia la Vida, hacia toda experiencia fuese cual fuese en el seno de este mundo.

Así el séptimo Ángel sonará pronto. Es el momento en que las Trompetas surgirán por todas partes. Allí coreará el trabajo final de la liberación.

Escuchad… y oíd todavía más profundamente el sentido de mis palabras y el sentido de mi Presencia.

…Silencio …

En el tiempo de la liberación, la Luz moldea y ultima su obra de Resurrección. Sed el simple testigo de esta Resurrección y quedaos en el Silencio de la Llamada.

…Silencio …

Y allí, en presencia del Silencio y en el silencio de la Presencia, acojamos mucho más que las Presencias que os acompañaron, mucho más que la suma de vuestras experiencias, acojamos juntos lo que es anterior al Verbo, lo que siempre estuvo allí.

…Silencio …

Así dejaréis pasar lo que debe pasar, dejando llegar lo que debe llegar. Porque esto no depende, ni de vosotros, ni de nosotros, ni de La Tierra, ni hasta del cielo, sino simplemente de la evidencia de la Luz.

…Silencio …

Vosotros, aquí y ahora, aquí y en otra parte, quienes recibís el sello de mi Presencia y de mi liberación, que no es otra que la vuestra, la que os ofrezco como ofrenda.

…Silencio …

El canto de la liberación consagra el tiempo de la liberación, y en este tiempo, ninguna restricción puede aparecer, ni ninguna falta. Asistid simplemente a vuestra propia liberación. No hay que hacer ningún esfuerzo, no hay nada más que dar que el don de la Gracia. Sólo hay que soltar lo que todavía no lo fue.

…Silencio …

El canto de la liberación, acompañado del canto de la Libertad, rodeado del canto de la Luz, os acoge en su seno igual que lo acogéis en el vuestro. Allí donde ninguna palabra puede ni explicar, ni justificar, ni interpretar, donde el Silencio es la única evidencia y el único acto vivido en la  majestad.

En el canto de la liberación, os doy mi Paz y acojo vuestra Paz.

Escuchad y oíd… la sinfonía del Coro de los Ángeles.

…Silencio …

Tal es la ofrenda que deposito en vuestro Templo, el canto de la liberación.

…Silencio …

Así, como La Fuente te lo dijo, yo también te digo: « Mi amigo, mi amado, ¿a qué esperas? Mi amigo, mi amado, quédate allí. ».

…Silencio …

En el Silencio de la liberación, permíteme fusionar en ti.

…Silencio …

Tú, el amigo y el amado de toda Eternidad, acoge en Verdad y en Unidad.

…Silencio …

Permíteme también cantar contigo el Silencio de la liberación, aquí y en otra parte, en todo lugar y en todo sitio, en cada vida.

…Silencio …

En la Paz y en la Alegría, descanso en ti. En la Paz y en la Alegría, dejo el Silencio florecer en tu corazón.

…Silencio …

Soy Uriel, Ángel de la Presencia y Arcángel de la Reversión. Ve en paz, peregrino de la Eternidad. Deposito a tus pies el don de la Gracia y te digo hasta pronto. Mantengamos la presencia, silenciosa, de la comunión establecida entre vosotros y en cada uno de vosotros, aquí y en otra parte. Unos instantes, unas respiraciones.

…Silencio …